Mal de amor
Penny Jordan




Mal de amor (1994)
En Harmex: Cura para el amor (Coleccin Julia)
Ttulo Original: A cure for love (1991)
Editorial: Harlequn Ibrica
Sello / Coleccin: Bianca 647
Gnero: Contemporneo
Protagonistas: Lewis Marsh y Lacey Robinson
Argumento:
"Matrimonio apresurado, arrepentimiento acelerado".
A pesar de que el matrimonio de Lacey haba sido desastroso, de ninguna manera se arrepentira del resultado de ello: su amada hija Jessica. Desde haca veinte aos
no saba del hombre que fue su esposo y que le hizo tanto dao, y desde entonces, no se atreva a iniciar ninguna relacin romntica. Pero ahora l haba vuelto
y destroz la confianza que a Lacey tanto le cost recuperar. Y lo que era peor: ella comprendi que an lo amaba.

Captulo 1
      -Mam, no ests lista todava? Me siento tan nerviosa como si yo fuera la que tiene que pronunciar el discurso.
      -No voy a pronunciar ningn discurso; slo voy a entregar el cheque al doctor Hanson -respondi Lacey Robinson a su emocionada hija. Pero Lacey s estaba nerviosa.
Ayudar a conseguir fondos para las investigaciones sobre aquella extraa y devastadora enfermedad..., de la que los genes femeninos eran slo portadores, mientras
que en los hombres se manifestaba con sntomas fsicos como la hemofilia y otros desrdenes similares, haba sido un duro trabajo; pero presentarse en pblico para
entregar al hospital el cheque con la cantidad recaudada, era algo muy distinto.
      Era ridculo que una mujer como ella, de treinta y ocho aos y con una hija de diecinueve, temiese hablar en pblico, pero Lacey no poda evitarlo.
      -Mam, estoy muy orgullosa de ti -le dijo Jessica, mientras cruzaba la cocina para darle un carioso abrazo.
      Jessica superaba el metro cincuenta y cinco de su madre en unos diez centmetros, pero se pareca mucho a ella. Ambas tenan el pelo oscuro y sedoso y los
ojos grises, aunque en las facciones de Lacey haba una vulnerabilidad que faltaba en su entusiasta hija.
      -Yo no he hecho nada -protest Lacey-. Quienes merecen elogio y reconocimiento son las personas que han donado dinero.
      -S, por supuesto -estuvo de acuerdo Jessica-. Pero t fuiste quien organiz e inici la campaa.
      -Porque en el trabajo me enter del caso del pequeo Michael Sullivan. Sent que se me rompa el corazn cuando supe que Declan y Cath haban perdido dos hijos
a causa de la misma enfermedad.
      -Podr curarse Michael algn da? -inquiri Jessica con calma.
      -No, pero con el dinero recaudado podrn investigar cmo evitar el deterioro del sistema nervioso central; y ahora que ha sido posible aislar el gen que provoca
la enfermedad... Bueno, con las nuevas tcnicas que existen para seleccionar el sexo, los padres pueden optar por tener slo nias pues, aunque sean portadoras,
la enfermedad no las afectar.
      -Quieres decir que ahora los Sullivan pueden decidir tener slo hijas?
      -S.
      -De todas maneras, yo me siento muy orgullosa de ti -expres Jessica con cario-. Y me alegro de poder asistir a la entrega del cheque.
      Jessica era estudiante de primer ao en Oxford, y su madre tambin estaba muy orgullosa de ella. La vida no haba sido fcil para Jessica como hija nica y
sin padre..., sin embargo no era una joven amargada, sino alegre, estudiosa y segura de s misma.
      -Sabes qu pienso, mam? -coment Jessica pensativa, cuando se dirigan en el pequeo coche de Lacey hacia el edificio del ayuntamiento, donde iba a celebrarse
la ceremonia de la entrega del cheque-. Creo que le gustas al doctor Hanson.
      Lacey se ruboriz sin poderlo evitar, lo que provoc las risas de Jessica.
      -Por qu no te has vuelto a casar? -pregunt la joven cuando dej de rer-. Ya s que quisiste mucho a mi padre, pero l te dej y os divorciasteis... nunca
te... quiero decir...?
      -Quieres saber si ha habido otros hombres?
      Lacey siempre haba sido sincera, y no quera dejar de serlo aunque a veces fuera difcil o doloroso.
      -Mira, al principio me senta demasiado abatida... demasiado...
      -Devastada -complet Jessica-. S que se trata de mi padre, pero no comprendo cmo fue capaz de abandonarte.
      -Jess, en realidad no fue culpa suya. Simplemente, dej de amarme. Eso es algo que puede suceder entre las parejas.
      -Y nunca sentiste la tentacin de hablarle sobre tu embarazo?
      -S... s la sent -admiti Lacey con sinceridad-. No obstante, l haba dejado muy claro que ya no me amaba y que quera que nuestro matrimonio terminase.
Me enter de que estaba embarazada despus de que l se fuera. Quiz deb habrselo comunicado.
      -No, no. T procediste bien. Era lo nico que te quedaba -Jessica sonri a su madre con cario-. Jams pienses que no hiciste bien. Yo conozco gente cuyos
padres se aferraron a un matrimonio desastroso y dicen que es horrible vivir entre continuas peleas. Adems, los hijos se sienten culpables. No, mam, yo prefiero
haberte tenido slo a ti; siempre he estado segura de tu amor por m.
      Durante un momento, las dos mujeres intercambiaron miradas de amor y respeto.
      -Pero no has respondido a mi pregunta original.
      -Como te deca al principio estaba demasiado deprimida para pensar en esas cosas, y despus, cuando t creciste... quiero ser sincera contigo, pareca que
no tena tiempo para amoros; o quiz sea ms sincero decir que nunca hubo un hombre para el que yo quisiera tener tiempo.
      -Tal vez tenas miedo... miedo de que volviera a hacerte sufrir -sugiri Jessica con perspicacia.
      -S, quiz -estuvo de acuerdo Lacey.
      -Pues oportunidades no te han faltado -aadi Jessica con franqueza, y ri al notar que Lacey volva a ruborizarse-. Ay, mam, a veces pareces una nia pequea.
Mrate en el espejo! Yo he visto la manera en que los hombres se vuelven a mirarte y el modo en que te contemplan.
      Lacey intent negar las palabras de su hija, pero ella prosigui con firmeza.
      -Me tiene sin cuidado lo mucho que trates de negarlo; pero eres una mujer muy sensual. Es algo que tiene que ver con el hecho de que seas tan pequea y tengas
una apariencia tan... tan vulnerable.
      -Bueno, es posible que yo sea pequea, pero eso no me convierte en alguien vulnerable -se apresur a manifestar Lacey.
      Pero ella saba que posea esa vulnerabilidad... aunque no poda hacer nada para evitarla. Era algo que haba venido con su matrimonio, o ms bien, con el
divorcio, pero lo ltimo que deseaba esa tarde era pensar en el pasado.
      Incluso ahora, despus de tanto tiempo, haba veces en que soaba con su ex marido y, cuando despertaba, el recuerdo de aquellas manos sobre su piel era tan
intenso, que pareca imposible que slo fuera un sueo. Tambin haba pesadillas en las que reviva la angustia de la separacin, y de las que despertaba con el
rostro baado en lgrimas. Era extrao, pero todos esos sueos se haban intensificado desde que Jessica estudiaba en la universidad de Oxford.
      Al principio, Lacey los haba atribuido a que extraaba a Jess; por primera vez en veinte aos estaba sola por completo. Sin embargo, tena una vida plena
y llena de ocupaciones. Un buen trabajo, excelentes amigos... y, desde que se dedic a la recaudacin de fondos para la investigacin de la enfermedad del pequeo
Michael, apenas haba tenido tiempo libre.
      Y esa noche sera la culminacin de muchos meses de trabajo duro, en los que haba llamado la atencin del pas, a travs de los medios de comunicacin, sobre
la necesidad de apoyar la investigacin mdica de una enfermedad gentica, que afectaba a nios como Michael, condenados a morir antes de alcanzar la edad adulta.
Haba algunos casos de nios nacidos de mujeres portadoras del gen, que lograban salvarse, pero eran tan pocos que no podan tomarse como base para una investigacin
detallada.
      La localidad poda considerarse muy afortunada por contar con un hospital que, aunque pequeo, era muy bueno, y ahora, con el dinero conseguido, las investigaciones
podran ser ampliadas.
      Ya haban cruzado la mitad del aparcamiento, cuando Jessica cogi a su madre del brazo y la oblig a detenerse.
      -Ves? Ha sucedido de nuevo -coment con una risa suave-. Un hombre que acaba de salir del coche ms elegante que te puedas imaginar se ha quedado mirndote.
      -Jessica -protest Lacey-. De verdad. Yo...
      -De acuerdo, de acuerdo, pero no me gusta que ests tan sola. Tienes treinta y ocho aos, y an ests a tiempo de formar una nueva familia y no pasar el resto
de tu vida sola.
      -Ah, ya veo adnde conduce todo esto. No quieres que me convierta en una carga para ti cuando llegue a la vejez. Pues bien, querida hija, tengo noticias para
ti. No me hace falta un esposo para tener hijos.
      -Tienes razn, pero s necesitas un hombre -dijo Jessica entre risas-. Lo que pasa es que me siento culpable. Si no hubiese sido por m, podras...
      -Un momento -la interrumpi Lacey con firmeza-. Si no hubiese sido por ti, quiz yo habra renunciado a seguir adelante y... y habra hecho una locura -confes
Lacey con sinceridad-. Jess, la verdad sea dicha, t me salvaste la vida. Sin ti, yo...
      -Tanto lo amabas? -inquiri Jessica con un estremecimiento-. Dios mo, nunca me permitir ser tan vulnerable por un hombre.
      Lacey se estremeci. Siempre haba temido que la desgraciada historia de su matrimonio provocase una aversin de su hija hacia las relaciones amorosas.
      -Jess, amar a alguien siempre te vuelve vulnerable, pero eso no significa que sea algo malo. Algn da te enamorars -dijo con suavidad -y comprenders que
es algo que merece la pena vivir.
      Lacey quera que su hija fuera consciente de la importancia del amor, pero, era ella un buen ejemplo? Haca veinte aos que su matrimonio termin. Veinte
aos sin tener relaciones con un hombre; veinte aos sin sentir la emocin de ser deseada...
      Lacey no se dio cuenta de que haba dejado de caminar, hasta que Jessica le dio una cariosa sacudida.
      -Ya es demasiado tarde para que te detengas -observ con mirada crtica el elegante vestido azul marino de su madre-. Ests preciosa.
      -Gracias por darme nimos -dijo Lacey con una sonrisa.
      El auditorio destinado para la ceremonia estaba lleno; una especie de pnico se apoder de Lacey al sentir las miradas del pblico.
      Ian Hanson caminaba hacia ella y le sonrea... Como Jessica intua, Ian deseaba tener una relacin ntima con ella, pero a ella slo le agradaba como compaero
de trabajo, igual que le gustaba Tony Aimes, su jefe. Los dos hombres eran divorciados, tenan hijos y eran bastante atractivos, pero Lacey slo poda verlos como
amigos.
      Lacey tuvo que hacer un esfuerzo para volver a la realidad. Esa noche no era el momento adecuado para reflexionar sobre su vida; esa noche perteneca a Michael
y las personas que con tanta generosidad haban dado dinero para apoyar las investigaciones sobre la enfermedad.
      Al principio, cuando sus compaeros la eligieron para la entrega del cheque, Lacey dud si deba aceptar, pero prefiri hacerlo con tal de no provocar algn
problema.
      Tony Aimes haba sugerido que al terminar la ceremonia salieran a cenar, pero Lacey se neg con amabilidad, as como tambin haba rechazado una invitacin
similar por parte de Ian Hanson; su hija estaba en casa por unos das y quera pasar con ella todo el tiempo posible.
      Lacey conoca a Tony Aimes desde que fue a vivir a all despus de su divorcio, y no quera lastimarlo, ni a l, ni a nadie.
      Cuando el padre de Jessica le revel que ya no la amaba y que quera el divorcio, tambin le dijo que poda quedarse con la casa, porque a l lo nico que
le interesaba era su libertad; pero Lacey tena demasiado orgullo para aceptar algo que no le perteneca y, despus de dictado el divorcio, vendi la propiedad y
le envi la mitad exacta del dinero de la venta.
      Lacey ignoraba si su ex marido lleg a recibir el dinero porque desde el da en que l le anunci que ya no la amaba, sali de su vida de manera total y su
nico contacto haba sido a travs de sus respectivos abogados.
      La gente empez a aplaudir mientras ella caminaba hacia el pequeo escenario. Y Lacey pudo sentir que se arrebolaba. Fue la ltima en llegar, pues todos los
responsables de la campaa se encontraban en el estrado, incluido el pequeo Michael, que muy emocionado se retorca de impaciencia en el asiento.
      Cuando ocup su asiento, Lacey dej vagar la mirada entre el pblico y pudo ver a Jessica sentada en primera fila, no lejos de Tony Aimes.
Haban transcurrido casi veinte aos desde que empez a trabajar como secretaria de Tony? Dnde se haban ido todos esos aos?
      Durante ese tiempo, Tony se cas y se divorci; Jessica haba crecido hasta convertirse en una mujer; y ella... qu haba hecho ella con su vida? Qu haba
logrado a nivel personal?
      Lacey era consciente de que haba conseguido un buen trabajo, seguridad econmica, y un estilo de vida muy agradable que mucha gente poda envidiar; pero tambin
saba que muchas personas la compadecan por vivir sola y carecer de un compaero.
      El presidente del pequeo comit se puso de pie y explic a los asistentes el propsito de su recaudacin de fondos. Lacey sinti un nudo en el estmago, pues
se acercaba el momento en que ella tendra que levantarse y entregar el cheque a Ian.
      Lacey haba ensayado una y otra vez su breve discurso. En realidad, todo lo que tena que hacer era dar las gracias a todos los que haban dado dinero para
apoyar la investigacin de la enfermedad y entregar el cheque.
      En la parte de atrs del auditorio, la gente de la emisora local de radio y la cadena de televisin se encontraba muy ocupada informando del evento. Cuando
las luces de las cmaras recorrieron a la audiencia, Lacey mir al pblico.
      No supo cmo sucedi, ni por qu escogi ese rostro entre tantos otros, un rostro que no haba vuelto a ver desde haca veinte aos...
      Haba pasado mucho tiempo, pero Lacey lo reconoci de inmediato. Lewis se encontraba all, entre el pblico que abarrotaba el auditorio... Estaba en el pueblo
en el que ella viva..., cercano a la vida de la que con determinacin lo haba excluido... ocultndole que tena una hija.
      Lewis Marsh... su esposo... su amante. El nico hombre al que ella haba amado... el nico hombre que de verdad haba deseado. El hombre que le haba rogado
que se casara con l y que le dijo que estaran juntos durante toda la vida...
      Y la duracin de su matrimonio fue de poco ms de un ao.
      Lacey empez a temblar con violencia, mientras su cerebro se negaba a aceptar lo que sus ojos vean. Tena que tratarse de un error; no era posible que Lewis
estuviera all.
      Lacey apart la vista de aquel rostro e intent tranquilizarse. Veinte aos era mucho tiempo... suficiente para que fuera fcil cometer errores. El Lewis que
ella recordaba ya no exista. Como ella, l tambin deba de haber cambiado con el tiempo.
      De pronto, se sinti invadida por el pnico. Y si Lewis la haba reconocido? Aunque fuera as, qu poda temer de l?, se pregunt Lacey.
      No, no tena miedo, trat de convencerse con valenta. Era tan slo la impresin... la sorpresa... pero tena que tratarse de un error. No era posible que
fuese Lewis. Por qu iba a serlo? No, su nerviosismo por tener que entregar el cheque la haba hecho ver visiones.
Entregar el cheque!, Lacey intent concentrarse en el discurso del presidente.
      -Y ahora, permtanme presentarles a la persona que ms nos ha ayudado a recaudar fondos y sin quien esta campaa nunca se habra emprendido... la seora Lacey
Robinson.
      Mientras se pona de pie, Lacey record que, despus del divorcio, haba vuelto a usar su apellido de soltera y, por alguna razn desconocida, dirigi una
mirada de culpabilidad hacia donde supona que se encontraba Lewis, como si esperara que la desenmascarara por usar un apellido falso. Pero, por qu demonios iba
a molestarle a Lewis que ella hubiese vuelto a usar su nombre de soltera? Despus de todo, era l quien haba puesto fin al matrimonio... quien dijo que ya no la
amaba... y que haba alguien ms...
      Esta vez, al dirigir la mirada hacia el pblico, Lacey no vio a nadie que se pareciese a su ex marido, el hombre que ignoraba que tena una hija de diecinueve
aos.
      Lacey se las arregl para pronunciar las palabras que le correspondan y entregar el cheque, aunque las manos le temblaban visiblemente.
      Al terminar la ceremonia, Jessica se acerc muy preocupada a su madre para preguntarle si se encontraba bien.
      -Tenas una expresin tan extraa mientras estabas en el estrado, que por un momento tem que te pondras de pie y escaparas. Saba que estabas nerviosa,
pero crea que podras superarlo. De todas formas, ya ha pasado -la reconfort Jessica-. Debes estar contenta, a pesar de tus nervios, lo hiciste muy bien -la tom
del brazo-. Y ahora vmonos. Recuerda que me prometiste una cena; y no quiero que venga alguno de tus admiradores y le permitas acompaarnos.
      Lacey dirigi una mirada triste a su hija. En realidad, lo ltimo que ella deseaba era salir a cenar.
      -Mam, Tony viene hacia aqu. Camina rpido -una vez fuera del edificio, Jessica prosigui-: De verdad, mam, no s por qu no te casas con el pobre Tony.
Te adora desde hace mucho tiempo y tendras una buena vida con l... te consentira a morir.
      -Me gusta, pero no lo amo -declar Lacey, con lo que se sorprendi tanto a s misma como a su hija, que se volvi a mirarla-. Te parece sorprendente que a
mi edad considere el amor como un requisito para el matrimonio? -inquiri Lacey a la defensiva-. Supongo que para alguien de tu edad s lo es.
      -No me interpretes mal. Por supuesto que no creo que seas demasiado vieja para amar. Lo que me ha sorprendido ha sido saber que lo deseas. Siempre he tenido
la impresin de que, debido a lo que sucedi con... con mi padre, habas eliminado el deseo sexual de tu vida. Pens que preferiras la clase de relaciones que podras
tener con Tony.
      -Eso no sera justo para l -le inform Lacey con calma.
      -No, supongo que no. Pero debe haber momentos en que te sientas sola... y en que tengas ganas de...
      -De sexo -complet Lacey con claridad.
      Jessica le dirigi una mirada de soslayo.
      -Bueno... s... aunque yo no lo hubiese dicho de un modo tan directo -indic Jessica, un poco a la defensiva.
      -Lo que en este momento deseo es cenar algo -minti Lacey, para desviar la conversacin-. Reserv una mesa en el nuevo restaurante italiano, dicen que es muy
bueno.

      La buena fama del restaurante era justificada, a juzgar por los comentarios de Jessica, pues Lacey apenas prob la comida.
      -Mam, qu te sucede? -empez a interrogarla Jessica, pero en seguida cambi de tema-. se s es un verdadero hombre! Lstima que sea tan viejo para m.
      De manera automtica, Lacey se volvi para mirar.
      Acababan de entrar en el restaurante tres hombres, aunque ella vio slo a uno de ellos. Esta vez no haba posibilidad de error... ninguna duda. Lacey sinti
que todo su cuerpo se paralizaba.
      Lewis. Era Lewis!
      -Mam, qu pasa? Sucede algo malo? Parece que has visto un fantasma -expres Jessica con preocupacin.
      Un fantasma. Lacey se estremeci y sinti que la boca se le secaba.
      Tras ella poda escuchar la voz de Lewis... profunda, masculina, una voz que no haba conseguido olvidar.
      -Jess, en realidad no me siento bien -dijo con voz temblorosa-. Te importara que nos fusemos?
      Los tres hombres haban seguido adelante, por lo que Lacey pudo ponerse de pie dndoles la espalda. No era probable que Lewis la reconociese. Por qu iba
a hacerlo?, reflexion con cierta amargura.
      Ella no significaba nada para l. Quiz ni siquiera recordarse su existencia. Lacey se pregunt si Lewis todava estara con la mujer por quien la haba dejado,
o si ella tambin haba sufrido la suerte de ser abandonada por otra.
      Mientras empezaba a alejarse, protegida por el carioso brazo de su hija alrededor de sus hombros, Lacey se dio cuenta de que alguien se mova, pero no quiso
volverse; lo nico que ansiaba era escapar de all tan pronto como fuese posible. Odiaba causarle esa ansiedad a su hija, pero era imposible explicarle qu pasaba.
Cmo poda decirle que el hombre que le haba parecido tan atractivo era su padre?
      Lacey siempre haba sido sincera con Jessica en todo lo relacionado con su matrimonio y le haba dicho que nunca le impedira ponerse en contacto con su padre
si as lo deseaba, pero su hija afirmaba que no quera conocer al hombre que tan cruel haba sido con su madre, aunque Lacey le haba aclarado que, cuando Lewis
se fue, no saba que ella estaba embarazada.
      -Yo conducir -anunci Jessica cuando llegaron al coche-. Algo te pasa, mam. Puedo saber de qu se trata?
      -Es slo cansancio por los nervios que he pasado esta tarde. Siento mucho haber arruinado la cena.
      -Quieres que llame a Ian o a un doctor cuando lleguemos a casa?
      -No, no es necesario. Lo nico que necesito es descansar. Por la maana volver a sentirme tan bien como siempre.
      Lacey saba que eso no era cierto; pero, por suerte, al da siguiente Jessica volvera a la universidad. Por primera vez desde que su hija estudiaba en Oxford,
dese que llegara el momento de la despedida y poder estar a solas, pens con amargura.

Captulo 2
      Las diez de la maana de un hermoso da soleado. Lacey tena ante ella un da completo con mil cosas por hacer, pero slo deseaba volver a meterse en la cama
y dormir para olvidar sus atormentadores recuerdos.
      Haca media hora haba despedido a Jessica, despus de asegurarle una y otra vez que se encontraba bien, aunque Lacey no haba conseguido que el maquillaje
disimulara su aspecto enfermizo. Estaba muy plida y tena profundas ojeras; y sus labios tenan una expresin vulnerable, desdichada.
      Lacey no haba conseguido tranquilizarse desde que vio a Lewis la noche anterior; deseaba saber qu haca l en el pueblo... si es que todava se encontraba
all. De pronto, imagin s Lewis saliendo del pueblo en coche, con su esposa, la mujer por la que la haba abandonado y se relaj un poco. Unas lgrimas, inesperadas,
se deslizaron por su rostro.
      Molesta consigo misma, Lacey se limpi las lgrimas. Ella era una mujer madura de treinta y ocho aos y con una maravillosa hija de diecinueve; Lewis no tena
por qu destruir su agradable y tranquila vida. La presencia de Lewis en el pueblo nada tena que ver con ella y se deba a una desafortunada casualidad. Tena que
dejar de pensar en l.
      Pero eso no era tan fcil de lograr. Despus de todo, haba sido una impresionable jovencita de dieciocho aos cuando lo conoci. l tena veintiuno, casi
veintids. Ambos haban sido invitados a la misma fiesta de cumpleaos, l la mir y ella lo supo de inmediato.
Qu descubri en el instante en que se vieron? se pregunt Lacey con fastidio. Que l le destrozara el corazn y acabara con su vida? Que jurara amarla
y de pronto le dira que el amor no exista y que su matrimonio haba sido un error?
      Lacey se alegr de no tener que ir a trabajar, ya que no se senta capaz de enfrentarse a sus tareas como secretaria y asistente de Tony.
      Ms tarde tendra que ir a ver a Ian al hospital para terminar con cierto papeleo relacionado con la recaudacin de los fondos. Ian haba sugerido comer juntos,
pero ella rechaz la invitacin. Por qu no poda desprenderse de sus temores e inhibiciones y aceptar relacionarse con otro hombre?
      Lacey saba la respuesta. Las heridas causadas por Lewis haban sido tan profundas, que ella jams volvera a arriesgarse a sufrir esa clase de dolor. De
verdad tena miedo de volver a amar?
      Las turbadoras preguntas hechas por Jessica la noche anterior sobre la manera en que ella conduca su vida, aunadas a la impresin de volver a ver a Lewis,
le estaban causando un efecto de lo ms desagradable... el cual slo poda desvanecerse con la ayuda del trabajo duro y un control mucho ms firme sobre sus traicioneros
pensamientos.
      Tena que reunirse con Ian en el hospital a las dos de la tarde, y apenas eran las once de la maana, por lo que decidi que el tiempo disponible lo dedicara
al arreglo de las preciosas rosas que cultivaba con esmero en su pequeo jardn, al igual que gran variedad de otras flores.
      Pero antes de dedicarse al jardn, Lacey decidi limpiar y ordenar la casa. Al entrar en la habitacin de Jessica, lo primero que vio fue el pequeo oso de
felpa que compr a su hija antes de que naciera.
      Lacey recordaba muy bien aquel da, pues fue cuando recibi la carta del abogado de Lewis con las condiciones del divorcio. El le dejaba la casa, el coche
y todo el dinero que tenan en su cuenta de ahorros. Lo que fuera, con tal de quedar por completo libre de ella.
      A diferencia de Lacey, Lewis proceda de una familia adinerada y haba heredado de sus abuelos maternos una cuantiosa suma que le sirvi para comprar una hermosa
casa cuando se casaron, y para establecer, en sociedad con un colega, una agencia de seguros.

      En su interior, Lacey haba sabido haca tiempo que algo andaba mal; l estaba muy callado durante largos perodos y pareca abstrado en sus pensamientos,
aunque ella supuso que esa actitud se deba a que estaba preocupado por el negocio. Como careca de experiencia, Lacey se convenci de que sus recelos eran infundados
y que no deba preocuparse. Y entonces cay la bomba... Lewis ya no la amaba a ella, sino a otra mujer, y quera divorciarse.
      Lacey pudo haber impugnado el divorcio, luchar para que se respetara el perodo indicado por la ley, pero su orgullo no se lo permiti... y, respecto al dinero
de l, dio instrucciones a su abogado para que aceptara la mitad del valor de la casa, y ninguna otra cosa ms. Ella abandonara la localidad de inmediato y empezara
una nueva vida en otro lado.
      Compr el osito durante el primer viaje que hizo al pueblo en el que ahora viva. En Birmingham tena que cambiar de tren y esperar dos horas para el trasbordo,
por lo que sali de la estacin para ver la ciudad. Mientras paseaba iba pensando que su vida ya no tena sentido. De pronto vio que un enorme autobs se aproximaba
a gran velocidad; slo tena que dar unos pasos para que todo acabara... y, entonces, sinti moverse, por primera vez, al hijo que llevaba en su vientre.
      El momento de crisis pas... y Lacey compr un osito de felpa.
      Al volver al presente, Lacey descubri que haba empapado el osito con sus lgrimas. Muy molesta, coloc el juguete sobre un mueble y empez a arreglar la
cama, lo cual haba sido su propsito al entrar en la habitacin de Jessica.
      A la una de la tarde comenz a arreglarse para su reunin con Ian. Se visti con un elegante traje azul marino, se aplic un poco de maquillaje y, al llegar
a su boca, como siempre le suceda, frunci el ceo. Ningn lpiz labial, ni siquiera el ms discreto y plido, poda disimular su turgencia... su...
      "Tu boca es la ms maravillosa que he visto nunca. Hecha para besar. Hecha para esto..." Lacey sinti un nudo en la garganta. Lewis le dijo esas palabras la
noche en que le propuso matrimonio entre besos y apasionadas caricias. Sinti un profundo estremecimiento.
      Lewis fue su primer... su nico amante, pens Lacey con tristeza. Desde el divorcio no haba estado con ningn hombre y quiz por eso Lewis segua siendo el
protagonista de sus sueos erticos. Su incapacidad para desear a otros hombres era el motivo de su amargura?
      Quiz si hubiese podido odiarlo, entonces el corrosivo poder de la rabia la habra ayudado a liberarse, pero ese arma le haba sido negada y la terrible angustia
de su dolor se haba vuelto contra ella.
      Lacey se repeta constantemente que no era culpa de ella el hecho de que l hubiese dejado de amarla..., que su falta de experiencia sexual no haba sido un
problema en su relacin con Lewis; sin embargo la duda, la posibilidad de haber fallado en la relacin ms importante de su vida la haba torturado desde el da
en que Lewis le propuso el divorcio. Se haba casado demasiado joven, quiz por estar sola en la vida, y lo nico importante para ella era el amor y aprobacin de
Lewis. Si ella hubiese tenido mayor respeto por s misma, tal vez las cosas hubieran sido diferentes. Una mujer tan dependiente no poda ser una buena esposa, sino
una especie de parsito que tena a Lewis como nico recurso para obtener una motivacin en la vida y que haba llegado a asfixiarlo con su amor. Al pensar as,
se daba cuenta de que en realidad no tena nada de extrao que l la hubiese dejado por otra mujer.
      Por eso Lacey haba intentado no ser una madre obsesiva y absorbente. Sin importar el dolor que a veces experimentaba, siempre impuls a su hija a ser independiente
y a ser ella misma.
      Tal vez Jessica tuviese razn... quiz haba llegado el momento de que ella empezara a pensar en su propio futuro. Y qu deba hacer? Casarse con alguien
como Tony o Ian... un hombre que le gustase, pero a quien nunca podra amar? De verdad evitara as la soledad... o slo empeorara las cosas con su egosmo? No,
sola estaba mejor y ms segura, decidi Lacey.
      Pero ella ya no era la chiquilla de antes, sino una mujer que tena un firme control sobre su propia vida y no deba permitir que la desgraciada casualidad
de volver a ver a Lewis le arruinara de nuevo la existencia. Despus de todo, era obvio que l no la haba reconocido y que no volveran a verse.
      Lacey saba que el breve y estremecedor encuentro con l era el culpable de que estuviese tan sensible esa maana.
      Se estremeci y sali de la casa. Tena cosas que hacer, una vida que vivir, y haba prometido al pequeo Michael que lo visitara esa tarde.
      Si de algo se arrepenta Lacey era de no haber tenido ms hijos. Subi a su coche y puso en marcha el motor. Como Jessica le haba recordado, estaba a tiempo
de tener ms hijos, aunque antes tendra que encontrar un hombre con quien tenerlos.
      Al llegar a las cercanas del hospital, Lacey se dio cuenta de que haba estado tan inmersa en sus pensamientos que no haba sido consciente del trayecto recorrido.
      Eran las dos de la tarde cuando entr en el hospital y le dijo a la telefonista que tenia una cita con el doctor Hanson.
      -S, por supuesto, seora Robinson. Ahora mismo le comunicar que usted se encuentra aqu.
      Con el transcurso de los aos, Lacey se haba acostumbrado a que la gente la llamara seora Robinson. Haba vuelto a utilizar su nombre de soltera porque no
quera conservar nada de Lewis, incluido el apellido. Aunque al principio se apresuraba a indicar que el nombre correcto era seorita Robinson y no seora Robinson,
haca tiempo que haba dejado de molestarse en corregir a la gente.
      Para dirigirse hacia la consulta del mdico, Lacey tuvo que pasar por la sala de maternidad y, a travs de las puertas abiertas, pudo or el llanto de los
recin nacidos, lo que le hizo recordar la mezcla de amor y ansiedad que sinti al tener a su hija. No pareca posible que ya hubiesen transcurrido ms de diecinueve
aos desde el nacimiento de Jessica. En aquel entonces se sinti muy orgullosa y casi vanidosa, aunque despus la invadieron el pnico, la depresin, las lgrimas
y la miserable certeza de saber que se encontraba sola en su gozo, que no tena con quin compartir el nacimiento de su hija.
      De pronto, Lacey se dio cuenta de que estaba frente al pabelln de maternidad y, despus de exhalar un suspiro, se oblig a continuar por el pasillo.
      La puerta de la consulta de Ian estaba cerrada, por lo que Lacey tuvo que llamar, antes de entrar. Esperaba encontrar solo a Ian, pero tuvo una desagradable
sorpresa: haba un hombre en la consulta... era Lewis!
      Lacey experiment una extraa pesadez en el cuerpo y temi desmayarse.
      Ian, sin darse cuenta de lo que le suceda a ella, le sonri y se puso de pie para acudir a su lado.
      -Lewis -dijo-, quiero presentarte a Lacey Robinson, una buena amiga ma. Lacey ha sido la principal promotora de la recaudacin de fondos.
      Ian volvi a sonrer con afecto.
      -Se march Jessica esta maana? -continu el mdico-. Es una pena que no haya podido quedarse un poco ms, pero es su primer ao en la universidad y supongo
no querr perder ninguna de sus clases. Jessica es la hija de Lacey-le explic a Lewis-. Y debo admitir que me resulta difcil admitir que Lacey es madre de una
estudiante universitaria.
      Lacey sinti que el rostro le arda con una mezcla de conmocin y ansiedad y no tuvo valor para levantar la mirada hacia su ex esposo... Saba que la intencin
de Ian era halagarla, pero eso no le evit sentirse avergonzada.
      Lacey observ a Lewis de soslayo. l permaneca en las sombras y miraba hacia otro lado, como si no quisiera verla a ella ni reconocer su presencia. Se fij
en su cabello, tan oscuro como siempre y sin canas a pesar de la edad. Ella recordaba lo mucho que le gustaba acariciar ese pelo fuerte y rizado, tan distinto al
suyo. Sin embargo, pareca que a l le fascinaba la melena lisa de ella y alababa mucho su sedosidad diciendo que era tan fluida y clida como el agua que refleja
los rayos del sol. Cuando hacan el amor, a l le gustaba la sensacin del cabello de ella sobre su piel... Le peda que frotara su pelo contra l como si fuera
un gato, y gema de placer.
      Lewis le haba enseado todo sobre la sexualidad y haba sido un amante tierno y apasionado. Un magnfico amante... y un psimo esposo. Como efecto de la conmocin,
Lacey se estremeci. Lewis segua sin mirarla. De pronto, l se movi y flexion los dedos, gesto que no le era familiar a ella y que le produjo angustia y desolacin.
Haba pasado mucho tiempo y era lgico que Lewis hubiera cambiado, incluso en sus gestos. Pero esa involuntaria flexin de los dedos era una muestra de que Lewis
estaba tenso.
      Ian continu hablando de ella.
      -Lacey organiz casi sola la recaudacin de fondos para Michael Sullivan; por eso tena inters en que os conocierais. Lacey, Lewis es...
      Pero ella ya no pudo soportar la situacin por ms tiempo. La impresin inicial se haba desvanecido, pero ahora quedaba algo peor: una especie de ansiedad
enfermiza, acompaada de dolor y de algo ms... algo que ella no se atreva a analizar.
      -Ian, lo siento mucho -lo interrumpi temblorosa-. Temo que no puedo quedarme...
      Mientras su aturdido cerebro trataba de hallar una excusa plausible para su sbita partida, Lacey not que Lewis volva la cabeza y la miraba.
      Sus miradas se encontraron y Lacey sinti lo mismo que el da que se conocieron. l la miraba con esos ojos de aquel color azul tan sorprendente y ella...
      Pero en aquella poca haba sido una mirada de admiracin, excitacin y ansiedad. Y ahora era de...
De qu?, se pregunt Lacey mientras trataba de desviar la mirada. Lewis siempre le haba parecido un hombre muy atractivo y, al parecer, eso no haba cambiado.
Sin embargo su aspecto era muy similar al de de Ian o Tony. Llevaba un elegante traje azul marino, camisa blanca y una discreta corbata.
      -Tengo que... que irme -insisti Lacey-. Promet ir a ver a Michael.
      -Pero pens que terminaramos con los trmites finales de la entrega -protest Ian-. Yo quera...
      -Lo siento, Ian. No... no puedo quedarme.
      Lacey se encamin hacia la puerta, consciente de la forma en que Lewis la observaba. Saba que Ian deba estar muy sorprendido por su comportamiento, pero
se disculpara con l ms tarde, ahora tena que alejarse de Lewis lo antes posible...
      Lacey se estremeci al reconocer lo cerca que haba estado de caer en la terrible tentacin de cruzar la brecha que los separaba.
      Lewis la haba lastimado tanto que crey que nada la hara olvidar aquel dolor y, no obstante, en el transcurso de unos cuantos minutos y sin que nada le importara,
se haba permitido creer que an eran... eran qu?, se pregunt Lacey al abrir la puerta del despacho. Amantes?
      La ola de calor que la envolvi fue la prueba de sus traicioneros sentimientos.
      -Est todo bien? -inquiri Ian, quien la haba seguido y ahora se encontraba a su lado-. No pareces... ser t misma. No s... pero...
      -Me encuentro bien, Ian. Lo que sucede es que me siento culpable por haber olvidado mi promesa de visitar hoy a Michael. La record cuando estaba a punto de
llegar al hospital, as que me pareci ms fcil avisarte en persona -minti Lacey.
      -Te llamar maana para que nos pongamos de acuerdo. Pero lamento que hoy no dispongas de tiempo suficiente para quedarte -dijo Ian con una sonrisa, aunque
era evidente que estaba preocupado.
      Cuando lleg a su coche, Lacey se permiti pensar en lo sucedido. No saba qu haca Lewis en el pueblo, ni cunto tiempo permanecera all, pero a juzgar
por su contrariedad al verla, era obvio que evitara un nuevo encuentro con ella. Gracias a Dios Jessica ya haba vuelto a la universidad!
      Jessica. Al pensar en su hija, sinti un intenso pesar. Cmo reaccionara Jessica si supiera que su padre haba estado all y ella, su madre, no le haba
dicho ni una sola palabra al respecto? Jessica nunca haba expresado ningn deseo por conocer a su padre, pero eso no significaba que en lo ms profundo de su ser
no albergase el natural deseo de saber ms acerca de l.
      Lacey saba que se encontraba demasiado alterada para conducir, y decidi aguardar unos cuantos minutos antes de poner en marcha el motor.
      Cuando por fin se sinti ms tranquila, se aferr al volante y se concentr en conducir, evitando con desesperacin la imagen de Lewis.
      Si con slo verlo haba reaccionado con tal violencia, qu podra haber pasado si lo hubiese tocado.
Tocarlo! Un gemido histrico surgi de su garganta. La ltima vez que l la haba tocado fue mientras hacan el amor una semana antes de comunicarle que ya
no la amaba y que su matrimonio tena que terminar.
      Lacey se estremeci con violencia y los ojos se le llenaron de lgrimas; el sonido del claxon de un coche la oblig a volver a concentrarse en la carretera.

Captulo 3
      Lacey lleg temblorosa a casa debido a sus confusas emociones. Lo primero que hizo fue subir al cuarto de bao y refrescarse con agua fra para calmarse.
Cmo demonios iba a explicarle a Ian su ridculo comportamiento? Sin duda l se haba dado cuenta de que le haba mentido, y ella siempre haba odiado el
engao en cualquiera de sus formas... Esa actitud la deba al comportamiento de Lewis en el pasado, que mientras le haca el amor a ella, seguramente pensaba en
otra mujer. Aunque ella siempre percibi en Lewis una amor sincero y verdadero. Qu haba llevado a Lewis a dejar de quererla y enamorarse de otra?
      Durante largo tiempo Lacey no se permiti pensar en aquella traicin, a lo que la ayud su embarazo; pero despus del nacimiento de Jessica, sus pensamientos
volvieron al dolor y comprendi la hipocresa de Lewis.
      En esa poca comenzaron las atormentadoras pesadillas en las que Lacey reviva la unin fsica sin ninguna barrera ni sentido de la realidad. Al despertar,
el dolor volva ms fuerte que nunca, as como la sensacin de culpabilidad por ser tan tonta y soar con un hombre que haca mucho tiempo la haba olvidado.
      Cuando sali del cuarto de bao, Lacey llam por telfono a la madre de Michael para preguntarle si poda ver al nio antes de la hora convenida para que la
mentira que le dijo a Ian tuviera cierto fundamento.
      El tiempo pasado con Michael y su familia la dej, como siempre, con una mezcla de sentimientos, ya que le alegraba ver que el pequeo segua tan animado como
siempre, y, a la vez, le entristeca saber que el plazo se acortaba cada vez ms, aunque la mortal enfermedad estuviese por el momento remitiendo.
      Estar con los Sullivan debera haberle servido para analizar con ms objetividad sus propios problemas, pero en lugar de eso, Lacey no pudo evitar comparar
la relacin de los padres de Michael, con su propia soledad. Por mucho que esa pareja hubiese sufrido, tenan algo que a ella le haba sido negado.
      Ahora saba que Lewis y ella se haban casado demasiado jvenes, aunque fue Lewis el que insisti en que deban casarse. Ella viva en una residencia de estudiantes
con otras chicas que se encontraban en su misma situacin. Lewis tena su propio apartamento. Su madre haba muerto cuando l tena diecinueve aos, y su mutua orfandad
fue algo que los acerc ms. Lacey supo que los padres de l se haban divorciado cuando Lewis era tan pequeo que ni siquiera recordaba a su padre, quien despus
del divorcio se apresur a emigrar. Su madre haba vuelto a vivir con sus padres, quienes la recibieron gustosos a ella y a su nio. En contraste con lo sucedido
a ella, Lewis no careci en su infancia de las comodidades que proporciona el dinero y, no obstante, pareca conocer por instinto lo que era sufrir por esa carencia,
as como por la falta del amor de los padres.
l haba compartido con ella el deseo de tener muchos hijos, y hasta hizo la broma de que, si insista en casarse con Lacey con tanta rapidez, era porque tena
mucha prisa por empezar su propia dinasta. En aquellos das, los dos rean mucho juntos, o as le pareca a ella cuando recordaba el pasado.
      La ceremonia de su boda fue sencilla y tuvo lugar en una iglesia pequea. Para su luna de miel fueron a Italia, a una pequea y aislada aldea situada en lo
alto de una colina y muy cerca del mar. Lacey se despertaba todas las maanas con el calor del sol sobre los ojos, y el calor de las manos y boca de Lewis contra
su piel.
      Cuando Lacey lleg a su casa, las manos le temblaban tanto que se le cay la llave al suelo. Poda or el timbre del telfono en el interior, pero cuando logr
abrir la puerta, el aparato haba dejado de sonar.
      Probablemente era Ian, pens Lacey, que llamaba para que le explicara su extrao comportamiento de esa maana.
      La cabeza le dola como cuando iba a sufrir una terrible migraa. Por suerte, con el pasar de los aos las sufra cada vez menos, y ahora tena suficiente
experiencia para saber que lo mejor que poda hacer era tomar su medicina de inmediato y meterse en la cama a descansar.
      En esta ocasin no haba ninguna duda sobre la causa: haba vuelto a ver a Lewis.
      Cuando fue a coger el frasco de tabletas, colocado en la parte ms alta del armario del cuarto de bao, Lacey pens en lo difcil que era desarraigar los viejos
hbitos. Ella haba colocado en sitios poco accesibles las medicinas cuando Jessica era una nia; en la actualidad, su hija era quien alcanzaba las partes altas
y ella tena que subirse en una banqueta... A pesar de todo el dolor que Lewis le haba causado, Lacey nunca poda olvidar que le haba dado lo ms valioso que tena
en la vida... su hija Jessica... la hija de los dos...
      Cerr los ojos, atormentada por el recuerdo de la apasionada voz de Lewis cuando le murmuraba al odo que quera tener hijas, muchas hijas, todas iguales a
su hermosa madre.
      Al sentir que el vaso se deslizaba entre los dedos, Lacey volvi a la realidad; a la angustia que atormentaba su cuerpo se uni el deseo.
      Aquel recuerdo tena ms de veinte aos y, sin embargo, era tan claro y vvido para ella como si hubiese sucedido ayer.
Por qu demonios no podra olvidar de una vez y para siempre al hombre que le haba hecho tanto dao. Por qu no podra enamorarse de un hombre bueno como
Ian o Tony?
      Ya debera haberse acostumbrado a la soledad y a la sensacin de angustia y prdida, pero no poda... No poda!
      A pesar de que trataba de convencerse de lo contrario, Lacey no consegua dejar de pensar que ella era la culpable de su separacin y que haba fallado como
mujer.
      Al sentir que su dolor de cabeza iba en aumento, se apresur hacia su dormitorio, donde se despoj de todo excepto de la ropa ntima.
      Haca calor en el dormitorio, a pesar de la ventana abierta. Las pastillas actuaban con lentitud y durante largo rato Lacey pareci entrar y salir de un sueo
inquieto, impregnado de recuerdos y de Lewis.
      Con el cuerpo tenso, Lacey trat de luchar contra esas imgenes, pues saba muy bien lo que la esperaba en los confines del sueo si sucumba. Cruzara el
umbral hacia el pasado y revivira aquellas preciosas horas compartidas cuando an se crea amada y deseada; y despus volvera al dolor y el sufrimiento de la realidad.
      Pero cuando la medicina por fin surti efecto, un recuerdo especial penetr en su mente e hizo que su cuerpo se relajara.
      Haca muchos, muchos aos, Lewis y ella haban compartido una larga y soleada tarde en la cama. Era sbado; l haba estado trabajando por la maana, y haba
vuelto a casa para comer. Ella haba estado arreglando el jardn y subi las escaleras para ducharse y cambiarse de ropa. l la sigui y entr en el cuarto de bao
justo cuando ella sala de la ducha, y lo que fuera a preguntarle qued olvidado al ver cmo las pequeas gotas de agua se deslizaban por la piel de su esposa.
      Ella lo mir y adivin, de inmediato, lo que pasaba por su mente. En aquellos das, ella estaba orgullosa de su cuerpo y su habilidad para excitar a Lewis,
y, provocativa, dej que la toalla cayera al suelo y entonces se acerc a l.
      -Qu te gustara comer? -haba preguntado Lacey con los ojos fijos en su boca.
      Lewis, como ella esperaba, pos las manos en su piel an hmeda y luego, como venganza a la broma, la mantuvo a cierta distancia mientras aparentaba deliberar
sobre la pregunta.
      Pero todo el tiempo ella fue consciente de la excitacin que provocaba, y de que slo tena que realizar un pequeo movimiento para tocarlo, inclinarse un
poco hacia delante y hacerle en la boca una caricia con la punta de la lengua...
      Fue una gran impresin para ella percibir que, bajo la delgada tela de algodn de su camisa, la piel de Lewis arda de excitacin; y casi se sinti avergonzada
al pensar en lo mucho que le gustaba provocarlo y atormentarlo, mientras l luchaba por conservar el control y disfrutar de su mutuo amor.
      Lewis nunca fue violento ni agresivo con ella; siempre fue un hombre generoso y un amante protector que siempre pareca tener en consideracin las necesidades
de ella. En algunas ocasiones, ella abra los ojos y, al mirar los de l, encontraba una intensa pasin y un fuerte deseo, y le conmova pensar que ella era capaz
de despertar tales emociones.
      En la escuela Lacey haba recibido lecciones de educacin sexual, pero nada de eso la haba preparado para el intenso placer que comparta con Lewis.
      Y aunque nunca se lo dijo a l, el hecho de que Lewis le permitiese darse cuenta de su vulnerabilidad ante ella, la haca sentirse mucho ms fuerte y feliz
de lo que durante sus largos aos de soledad anhel ser, cuando sufra por haber perdido el amor de sus padres desde la infancia.
      Mientras Lewis la acariciaba, su cuerpo se estremeca y vibraba.
      -Ten cuidado, te voy a mojar la ropa -musit Lacey al acercar su boca a la de l.
      -Tienes razn, mejor me quito todo.
      Se trataba de un juego que a Lacey le gustaba mucho.
      -Y la comida? Yo ya tengo hambre -protest en broma.
      -Prefieres vestirte?
      La mano de Lewis le acarici los senos. La semana anterior l haba trabajado en la colocacin de una nueva verja en el jardn, y su mano an estaba callosa,
pero a ella le gustaba sentir la dureza de aquella piel contra la suavidad de la suya, por lo que se frot contra l para aumentar la sensacin de placer.
      -Mm..., supongo que debera hacerlo.
      La camisa de Lewis estaba desabrochada en el cuello y, si ella se pona de puntillas, podra besarlo all y disfrutar del clido y salado sabor de la piel
masculina. A Lacey le encantaba el especial olor del cuerpo de Lewis, un olor que impregnaba toda la ropa y las sbanas, y que, a veces, poda sentir en su cuerpo
como una segunda piel.
      A menudo, Lewis le deca que su sensualidad era increble, y al hablar los ojos se le oscurecan con una pasin que indicaba lo mucho que gozaba con aquel
aspecto de su personalidad; aspecto cuya existencia ella ignoraba hasta que lo conoci a l, y que mantena en secreto, pues slo quera compartirlo con Lewis y
nadie ms.
      Mientras besaba y pasaba la lengua por el cuello de l, Lacey percibi la tensin de sus msculos al endurecerse, capt el conocido sonido que haca su garganta
y supo que muy pronto Lewis la tomara en brazos para conducirla hacia la cama y que, una vez all, la acariciara, la besara y le causara tal placer que ella
suplicara satisfaccin a su deseo... pero alguien llam a la puerta, y el sonido super la urgencia de su ruego.
      Lacey sali de sus ensoaciones con el cuerpo tembloroso y cubierto de sudor. Era verdad que alguien estaba llamando a la puerta de la casa, por lo que se
apresur a vestirse para poder bajar a abrir.
      Debido al dolor de cabeza, haba olvidado poner la cadena de seguridad en la puerta, por lo que, en cuanto abri, el hombre que esperaba en la entrada pudo
entrar en la casa sin que Lacey fuese capaz de impedrselo.
      -Lewis! -exclam cuando pudo recuperarse de la impresin de ver a su ex esposo frente a ella. Cuando Lewis cerr la puerta, Lacey se acerc a l, sin darse
cuenta de lo que haca, pues la impresin de tenerlo all, despus de sus erticos sueos, era demasiado fuerte para que su cerebro reaccionase de forma lgica.
Su cuerpo y sus sentidos an estaban excitados por el recuerdo del acto de amor.
      -Lewis -volvi a decir Lacey con voz temblorosa por la excitacin.
      En su prisa por bajar a abrir la puerta, se haba puesto una bata, pero olvid abrochrsela y, al moverse, la bata revel la curva de sus senos.
      El fino encaje de su sostn de poco serva para ocultar la oscura sedosidad del pezn, an erecto y dolorido por el lento y dulce tormento de la boca masculina
que en sueos lo haba acariciado.
      -Lo siento; no me imagin que estuvieses acompaada.
      Las duras y casi iracundas palabras la hicieron volver de golpe a la realidad. Lacey se ruboriz al darse cuenta de lo cerca que haba estado de... de qu?
De perpetuar el mito y tratar de convertirlo en realidad al rogar a Lewis que le hiciese el amor?
      Aturdida, y casi asqueada de s misma, se apresur a darle la espalda y se abroch la bata.
      -No hay nadie conmigo -dijo con voz ronca-. A qu has venido, Lewis? -exigi saber-. Qu es lo que quieres?
      Desvanecido el sueo, su lugar fue ocupado por la realidad y Lacey se mordi los labios en un gesto de amargura.
      -Te encuentras sola?
      La incredulidad de su voz la hizo ponerse tensa. Ahora que ya estaba por completo despierta, Lacey comprendi la clase de imagen que debi presentar al abrir
la puerta.
      Era evidente que Lewis se haba dado cuenta de que le haba abierto la puerta en un estado de intensa excitacin sexual, aunque sta se hubiese desvanecido
hasta el punto de que le resultaba difcil creer que haba experimentado algo tan intenso.
      O quiz no deseaba admitir que, a pesar de haber transcurrido ms de veinte aos, todava se excitaba al recordar sus actos de amor, aunque tal vez l nunca
la hubiera amado de verdad.
      El trauma producido por esa duda todava la atormentaba y le impeda establecer relaciones con otro hombre.
Sabra Lewis el enorme dao que le haba causado a ella? Le habra importado? Pero Lacey no lo culpaba a l, sino a s misma por haber sido tan estpida
de creer en sus melosas palabras de fingido amor, cuando debi prestar atencin a las seales de advertencia que con toda seguridad hubo.
      An tena un intenso dolor de cabeza, por lo que Lacey se llev la mano a la nuca.
      -Segn veo -oy que deca Lewis-, todava sufres de migraa -su voz tena un extrao sonido ronco.
      -S -respondi ella sin mirarlo de frente-. Pero estoy segura de que no has venido aqu para hablar de mis migraas. Qu quieres, Lewis? Despus de todo,
ambos sabemos que no has venido por m.
      Se tens al percibir la amargura que haba en su propia voz. Qu demonios haca? Quera que l se enterase que an se senta herida por el pasado?
      Lewis hizo un pequeo sonido que podra interpretarse como de sorpresa, pero tambin como de disgusto. Ella deseaba volverse hacia l y decirle que era mejor
que se fuera, pero le falt valor para hacerlo, pues saba que si lo miraba...
      -Vine para que hablemos de Jessica.
      Lacey se volvi con el corazn llen de pnico. l lo saba. O lo haba adivinado. Cmo habra averiguado que Jessica era hija suya? Jessica era de ella...
slo de ella y de nadie ms, pens Lacey, mientras el pnico creca en su interior.
      -S, de Jessica. Tu hija... mi hija!
      A pesar de que esperaba palabras semejantes, Lacey se sinti a punto de perder el sentido. Sinti nuseas y el cuerpo empez a temblarle de modo incontrolable.
      -Lacey.
      -No, no! Por favor! -gimi ella casi a gritos; su rostro palideci y le pareci que el dolor la quemaba.
      Pero entonces vio la expresin de horror que haba en el semblante de Lewis y de sbito comprendi lo que estaba haciendo. Era una mujer madura que deba estar
por encima de esa clase de escenas de histeria y falta de control. Despus de todo, qu dao poda causarle Lewis en ese momento de su vida? Jessica no era ninguna
nia que pudiese ser arrebatada de su lado, sino una inteligente joven que se negara a ser manipulada.
      Tras ella, Lewis hablaba, y en su voz haba una urgencia casi desesperada.
      -Dmelo, Lacey. Es hija ma? Necesito saberlo.

Captulo 4
      Lacey aspir profundamente. Tena algn sentido mentir o contestar con evasivas...?
      -Segn la biologa, s, Jessica es tu hija -admiti con acaloramiento-. Pero no en otros aspectos. Ella es ma, slo ma. T ni siquiera te llegaste a enterar
de que haba sido concebida... nunca te import -se detuvo, furiosa por mostrar sus emociones con tanta facilidad.
      -Lacey, no tengo ninguna intencin de quitrtela -declar Lewis con calma, lo que confirm algo que ella ya saba: l tratara de interponerse entre ella y
su hija-. Eso no es el motivo de mi visita. Dios es testigo de que no quera tener que decirlo, pero deseara que Jessica no fuese hija ma.
      Lacey lo contempl con incredulidad y furia. Qu quera decir Lewis?
      -Si te preocupa que ella o yo te hagamos alguna clase de reclamacin, puedes... -empez a decir Lacey.
      -No seas ridcula -la interrumpi Lewis.
      -Qu es entonces? Es por algo relacionado con tu esposa o tus... otros hijos? No quieres que ellos se enteren? Tanto te avergenza tener una hija con la
mujer que repudiaste? Si no queras tener ningn hijo conmigo, por qu no tomaste las debidas precauciones? Segn recuerdo, t estabas tan ansioso como yo por tener
hijos. De hecho...
      -No tengo esposa, ni hijos.
      Aquellas palabras fueron pronunciadas en voz baja, y con tanto dolor, que Lacey permaneci en silencio.
      -No podramos sentarnos? Creo que as hablaramos mejor -Lewis dio unos pasos hacia delante, y ella vio que tena una ligera cojera.
      -Tienes la pierna lastimada. Fue un...? -la pregunta de Lacey fue instintiva, llena de ternura.
      -No es nada -manifest Lewis con brusquedad y casi grosera mientras ella se ruborizaba de vergenza.
      -Haz el favor de pasar al saln -le indic con un ademn la habitacin-. Toma asiento y esprame un momento, mientras preparo un poco de t.
      En realidad, Lacey no tena deseos de tomar nada, pero necesitaba tiempo para asimilar lo que suceda. Era posible que su cerebro hubiese registrado el hecho
de que la presencia de Lewis en su casa nada tena que ver con ella como mujer, ni con su pasada relacin, pero su cuerpo se negaba con rebelda a aceptar esa misma
verdad. Su cuerpo...
      Su cuerpo empezaba a reaccionar a la presencia fsica de Lewis casi de la misma forma que cuando soaba con l, admiti Lacey con amargura, mientras se apresuraba
a entrar en la cocina.
      La cabeza todava le dola, pero el terror enfermizo de que Lewis la separase de su hija o hiciera alguna clase de reclamacin se haba desvanecido.
      Era extrao con cunta facilidad le haba credo a pesar de que la experiencia le haba enseado a no confiar en l.
      Cuando el agua empez a hervir, Lacey prepar el t y coloc el servicio sobre una bandeja. Cuando entr en el saln vio que Lewis se encontraba de pie frente
a la ventana y se daba un masaje en el muslo izquierdo. Al percatarse de su presencia, detuvo ese movimiento y se encamin hacia ella para ayudarla con la bandeja,
y despus la felicit por la decoracin de la habitacin.
      -Siempre tuviste un don especial para convertir cualquier habitacin en un lugar clido y acogedor.
      Ella le dirigi una mirada sincera y Lewis comprendi de inmediato.
      -Entonces no hay ninguna duda: Jessica es hija ma.
      Aquellas palabras fueron pronunciadas con un tono fro y calculador que la hizo estremecerse; sin poder hablar, Lacey se limit a mover la cabeza.
      -Hay algo que estoy obligado a decirte. Se trata de algo que supe despus de que nos casramos. De lo contrario, nunca...
      Lewis se qued en silencio durante unos instantes.
      -Yo padezco la misma alteracin congnita que Michael Sullivan. No s por qu nunca he sufrido ninguno de los sntomas ni he tenido problemas fsicos, pero
s soy portador y lo ms probable es que Jessica tambin lo sea.
      Lacey empez a levantarse de su asiento, dominada por el abrumador impulso de acercarse a Lewis y estrecharlo entre sus brazos de la misma forma en que lo
haba hecho con el pequeo Michael; y entonces comprendi lo que estaba a punto de hacer y volvi a sentarse; todo su cuerpo temblaba, no tanto por la inesperada
revelacin, sino por saber que todava amaba a ese hombre, al que ya apenas conoca.
      -Entiendo que te sientas horrorizada. Yo he tenido veinte aos para acostumbrarme a la idea, pero todava recuerdo muy bien la impresin que sent el da en
que descubr la verdad. Ignoraba que estuvieras embarazada. Cre que eso no haba sucedido... -se detuvo-. Por supuesto, habr que decrselo a Jessica.
      Lacey estaba tan conmocionada que no consegua reaccionar.
      -El cielo es testigo de que nunca hubiese deseado transmitir a una inocente nia ese mal, ni de ser responsable de causar a alguien ms la ansiedad de... Si
hubiera sabido que estabas embarazada...
      -Qu habras hecho? -inquiri Lacey-. Obligarme a tener un aborto... a deshacerme de nuestro beb de la misma forma en que t te deshiciste de m? Debiste
habrmelo dicho... Pero, en primer lugar... por qu te casaste conmigo y me dijiste que queras tener muchos hijos?
      -Es una larga historia, Lacey, y no he venido en busca de tu compasin. Cuando te vi sobre aquel estrado, no poda dar crdito a mis ojos, y hoy, cuando supe
que tenas una hija... una hija que ya es mayor de edad...
      -A qu viniste al pueblo? -lo interrumpi ella, con amargura.
      -Parece que mi caso es muy raro, ya que es muy extrao que los hombres portadores del gen defectuoso sobrevivan hasta convertirse en adultos, y mucho ms raro
que nunca hayan sufrido los trastornos fsicos de la enfermedad. Mi especialista me sugiri que viniese a entrevistarme con Ian para ayudar en las investigaciones
que realiza sobre la aplicacin de anticuerpos de portadores en nios que sufren la enfermedad. Es un tratamiento que ha logrado estados de remisin asombrosos.
El nico problema es que hacen falta anticuerpos producidos por portadores adultos, y no hay muchos casos en el mundo -Lewis se movi incmodo en su asiento.
      -As que fue la casualidad lo que te hizo adivinar lo de Jessica.
      -S -confirm Lewis-. Y ahora ella tiene que saber lo que le ocurre. Tal vez quiera asegurarse de que jams transmitir la enfermedad. Se trata de una decisin
nada fcil para una joven de su edad, pero despus de todo...
      Lacey frunci el ceo y se volvi a mirarlo.
      -Sugieres que Jessica debe ser esterilizada? -inquiri furiosa.
      -Sera lo ms lgico... y lo ms sano -admiti Lewis con lentitud, aunque evitaba mirar a Lacey.
      -Quieres decir que le negaras la posibilidad de tener hijos? -la voz de ella temblaba.
      -Quiero decir que deseo protegerla a ella, y quiz a sus hijos, si alguna vez quiere tenerlos, de la amenaza que significa el dolor, el sufrimiento y... la
muerte -declar Lewis con solemnidad.
      Sus palabras hicieron que a Lacey se le llenasen los ojos de lgrimas.
      -Quiz no tenga que ser as -manifest-. Se han realizado nuevas pruebas y existen mtodos innovadores. Jessica podra decidir tener slo nias. Cmo se te
ocurre pensar en negarle a tu propia hija su derecho a ser madre? -dijo Lacey, emocionada.
      -Crees que ha sido fcil para m? -inquiri Lewis, mientras se pona de pie-. Durante aos so con tener una familia... pero cuando descubr la verdad, me
hice la vasectoma.
      -Una vasectoma? Pero...
      -Ignoraba que t estabas embarazada cuando nos separamos -la interrumpi l con amargura-. Tienes idea de lo que significa para m descubrir que tengo una
hija?
      -S, creo que s -respondi Lacey con tristeza.
      Al or esas palabras, el semblante de Lewis adquiri un tono tan plido, que su aspecto fue casi cadavrico.
      -Gracias por haberte tomado el trabajo de venir a verme -dijo Lacey con calma, mientras caminaba hacia la puerta y permaneca de pie junto a ella-. Le dir
a Jessica... toda la verdad -de algn modo se las arregl para conservar la frente en alto y el rostro inexpresivo-: Y ahora, si me haces el favor de irte...
      Al dar Lewis un paso hacia adelante, trastabill un poco. Lacey anhel acercarse a l y estrecharlo entre sus brazos... pero saba que l no quera su amor
y permaneci inmvil.
      -Lacey, por favor; no me has comprendido. Yo...
      -Te equivocas, Lewis. Comprendo muy bien lo que sucede -pronunci ella con tristeza-. Sientes odio por m debido a que conceb una hija tuya, y supongo que
a Jessica la odias por ser tu hija y no ser perfecta. Es eso lo que crees, Lewis, que slo los seres perfectos tienen el derecho a la vida?
      -Lacey, por favor.
      -No. Ya no quiero or nada ms. Has cumplido con tu deber, tanto moral como tico, ya no hay nada que justifique tu presencia en esta casa. Yo le dir a Jessica
todo lo que necesita saber.
      -Si quieres, yo...
      Ella le dirigi una mirada impregnada de amargura.
      -Para qu? Quieres convencerla de que debe esterilizarse? No, Lewis, gracias; yo la he educado sola y creo que puedo encargarme de esto sin tu ayuda.
      Mientras Lewis caminaba por el pasillo, Lacey sinti que su clera se evaporaba para ser sustituida por la angustia. Por qu no haba sido sincero con ella
desde el principio? Por qu se haba casado con ella si...?
      Cuando Lewis lleg a la puerta de la entrada se detuvo y se volvi hacia Lacey.
      -Yo no saba nada de esto cuando nos casamos. Fue despus de...
      -Despus de conocerla a ella... a la mujer que amaste ms que a m -complet Lacey con pesar-. Pues bien, me alegro de que no lo supieras, Lewis, pues ahora
s que no habras permitido que me quedara embarazada y, sin importar el dolor y la angustia que me causaste, con gusto lo sufrira diez veces ms con tal de tener
a Jessica en mis brazos como la tuve la noche en que naci. Por ella, todos los sufrimientos que me causaste valieron la pena.
      Abri la puerta de la entrada y vio a Lewis caminar con la cabeza baja y lgrimas en los ojos. Lacey sonri con amargura y cerr la puerta.
      Media hora despus, Lacey se encontr de pronto en el jardn, sin saber cmo haba llegado all. Sin duda era debido a la conmocin sufrida, reconoci mientras
observaba una peona de color rosa que an tardara en abrirse en flor.
      La primavera haba sido temprana y sin mucha lluvia, y el jardn era un precioso testimonio del poder del sol en esa poca del ao.
      Pero esas mismas plantas que ahora extendan sus tallos con tanta ansiedad hacia el sol, languideceran y se secaran si continuaba sin llover.
      Lacey se estremeci. Como las plantas, el ser humano se aferra a quien le proporciona la ilusin del amor, el cario y el deseo, y luego sufre al descubrir
que lo que crey amor era mera ficcin y un cruel engao.
      Lacey comenz a llorar y comprendi que deba hacer algo, en lugar de...
En lugar de qu? Ahora era demasiado tarde para proteger a Jessica. Por mucho que le doliera hacer sufrir a su hija, no tena derecho a mantenerla en la ignorancia
sobre un hecho de tal magnitud.
      Jessica era una joven muy fuerte y valiente, pero sera terrible para ella enterarse, de pronto, que era portadora de ese gen tan destructivo y fatal.
      El sentimiento maternal de Lacey la hizo experimentar temor, amor, culpa, ansiedad, la necesidad de suavizar el golpe que sufrira su hija. Si ella se hubiese
enterado antes...
Pero qu habra hecho entonces? Optar por no tener hijos? Quiz. O se habra negado a casarse con Lewis?
      Pero su corazn rechaz de inmediato esa posibilidad. Lewis, su hombre, su esposo... su amante. l haba sido ms importante para ella que el hecho de convertirse
en madre, pues lo haba amado con demasiada profundidad como para rechazarlo por la imposibilidad de tener hijos sanos con l.
      Sin embargo, ella siempre haba querido tener hijos; los dos deseaban tenerlos cuando se casaron... Lacey todava recordaba con cunta pasin le haba dicho
a Lewis que al formar una unidad familiar propia y tener hijos, senta que por fin podra desvanecer el rencor que la infelicidad y soledad de su niez le haban
dejado.
      Pero, qu habra decidido hacer si Lewis le hubiese comunicado lo de su enfermedad cuando ella ya estaba embarazada? Se hubiese arriesgado a tener un nio,
que naciera con la misma enfermedad que su padre? O habra...?
      Lacey conoca todos los sufrimientos por los que haba pasado la familia Sullivan y se pregunt si ella hubiera tenido el mismo valor para soportar la terrible
angustia mental y emocional por la que ellos haban pasado. Pero ella haba sido muy afortunada al tener una hija y no un hijo.
      Y para Jessica tambin seran las cosas ms fciles, ya que tendra la posibilidad de aprovechar los avances de la ciencia y optar por concebir slo nias
y no tener hijos.
      Lacey sinti que de nuevo se le nublaban los ojos. Jessica pasara momentos muy difciles y sufrira; entre otros motivos, por saber que cuando se enamorara...
cuando desease tener hijos con un hombre, tendra que hablarle de su historial mdico.
      Lacey dese haber contado con ms tiempo para preparar a Jessica; todo sera ms fcil si su hija hubiese crecido conociendo su problema.
      Su corazn volvi a llenarse de amargura. Por qu Lewis no le haba dicho nada? Por qu era tan tonta de seguir con la imagen que se haba formado de Lewis
y le resultaba tan difcil pensar en la verdad?
      De una vez por todas tena que comprender que es posible que un hombre pueda decir que ama a una mujer y parecer sincero por completo, cuando en realidad slo
la desea y la vida de ese deseo es efmera.
      Ella crey a Lewis cuando le dijo que la amaba y pens que sera para siempre, pero se equivoc. Y haca mucho, mucho tiempo que debi reconocerlo. Pero, a
pesar de su pretendida madurez, segua aferrada a una ilusin y, de una manera estpida, permita que eso interfiriera en las oportunidades que tena de iniciar
una nueva relacin. Por qu ni siquiera despus de tantos aos poda considerar a Lewis como en realidad era?
      Si no poda odiarlo por el bien de ella misma, debera hacerlo por Jessica... a causa de la herencia que le haba dejado su amada hija.
      Lacey tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para detener el torbellino de sus pensamientos y razonar con lgica y en calma, aunque el corazn le lata con tanta
fuerza, que temi ponerse enferma.
      De pronto tuvo una idea aterradora. Qu habra pasado si Lewis no las hubiese visto y descubierto que Jessica era su hija? Jessica habra vivido ignorando
su problema gentico y...
      El cuerpo de Lacey se estremeci con violencia. En realidad, deba estar agradecida al destino por haber intervenido y de ninguna manera desear lo contrario.
      Lacey decidi llamar a Tony y explicarle que necesitaba unos cuantos das ms de permiso. Poda hacerlo con tranquilidad, pues le deban muchos das de vacaciones
no tomadas; adems, por el momento no tenan mucho trabajo. Despus, reservara habitacin en algn hotel pequeo de Oxford y llamara a Jessica para decirle que
iba a verla y no alarmarla de modo innecesario.
      Mientras su mente se ocupaba con el aspecto prctico de lo que iba a hacer, su corazn lata con la misma rapidez que antes y el pulso se le aceleraba de manera
peligrosa.
      Lacey esperaba que Lewis ya se hubiese ido del pueblo, ya que no crea poder soportar la perspectiva de volver a hablar con l y ni siquiera de verlo. Y no
slo debido a lo que l le haba dicho, sino...
      Odiaba la debilidad que l demostr al irse, y lo culpaba por tener an ese inquietante efecto sobre ella... lo culpaba por ser todava capaz de hacerla sentir
compasin por l... por desear... por desear qu? Protegerlo contra el dolor?
Cmo poda ser tan estpida?, se pregunt Lacey con desesperacin. Por qu no poda odiarlo y aborrecerlo? Lewis haba sido un hipcrita y un cobarde y se
mereca el ms absoluto desprecio.
      Cuando Lacey termin todos los preparativos para el viaje, comprendi que deseaba encontrar algn pretexto para demorar el momento en que tendra que decirle
la verdad a Jessica.
      Y cuando por fin subi al coche y puso en marcha el motor, descubri, horrorizada, que dara cualquier cosa por tener a Lewis a su lado durante su entrevista
con Jessica. Ella anhelaba la compaa de Lewis, de su esposo, del padre de Jessica. l le haba ofrecido acompaarla en el momento de hablar con su hija, pero ella
haba rechazado su ayuda por ser demasiado orgullosa.
Haba rechazado su ayuda por orgullo o porque tema volver a amarlo?
      En su rostro se form una expresin de amargura al comprender que nunca haba dejado de amar a Lewis.

Captulo 5
      Lacey lleg a Oxford poco despus de la hora de comer y de inmediato se registr en el hotel.
      Se trataba de un pequeo hotel situado en las afueras de la ciudad y edificado en lo que alguna vez fue una mansin victoriana, pero su fealdad estaba disimulada
por las enredaderas que cubran las paredes.
      La habitacin de Lacey tena vista hacia los jardines, donde las azaleas florecan.
      Lacey ignoraba dnde poda encontrar a Jessica en ese momento, pues poda estar en alguna clase o estudiando en la casa que comparta con otras dos jvenes
y dos muchachos.
      Tal vez lo mejor sera dirigirse en el coche hacia la casa...
      La casa era ms bien pequea, pero como Jessica haba sealado, haba sido una buena inversin comprarla porque cuando terminaran sus estudios podran venderla
por una cantidad mayor a la que pagaron por la compra. El dinero con el que Jessica contribuy a la compra de la casa no se lo haba dado Lacey, sino que ella lo
haba ahorrado con los trabajos que consegua en vacaciones. Lacey se senta muy orgullosa por lo responsable que era su hija, pero a la vez tema que la carga financiera
llegase a interferir con sus estudios.
      Uno de los dos jvenes que comparta la casa con Jessica fue quien abri la puerta a Lacey y le inform que su hija deba de estar en la biblioteca de la universidad,
pues haba mencionado que necesitaba buscar ciertos datos.
      -Dijo que volvera a tiempo para tomar el t. Hoy es mi turno para cocinar -expres el joven-. Desea pasar a esperarla?
      -No, gracias. Prefiero volver ms tarde -respondi Lacey.
      Antes de salir hacia Oxford haba pensado en avisar a su hija por telfono acerca de su visita, pero al final decidi no decirle nada.
      El compaero de Jessica frunci un poco el ceo al observar a Lacey caminar hacia su coche y se pregunt si le sucedera algo malo y si no habra sido mejor
insistir en que se quedara y ofrecerle una taza de t. La madre de Jessica estaba muy plida y era obvio que algo le suceda.
      Como no tena nada que hacer, excepto esperar, Lacey dirigi su coche hacia el campo, aparc el vehculo y se baj para pasear.
      Era un sitio silencioso; un lugar donde se poda disfrutar de la naturaleza. El hombre nunca podra forzarla a obrar segn su voluntad, sino tan slo dominarla
un poco, contener su poder, pero nunca controlarlo. La naturaleza era la responsable de que ella estuviese all en ese momento, as como de las noticias que deba
darle a Jessica.
Qu habra sentido Lewis cuando se enter de su problema gentico?
Cmo se habra sentido la madre de Lewis al enterarse? l le cont en alguna ocasin que sus relaciones con su madre nunca haban sido fciles; que ella nunca
le permiti la cercana que l anhelaba. Su madre haba sido una persona muy introvertida, segn le dijo Lewis, y l lleg a preguntarse a menudo si el alejamiento
de su madre se deba al fracaso de su matrimonio. Ella no se haba vuelto a casar, quiz porque todava amaba al padre de su hijo, como Lacey siempre haba credo,
o porque la aterrorizase la perspectiva de tener otro hijo... otro hijo varn.
      El padre de Lewis abandon a su esposa y a su hijo cuando ste era an muy pequeo; y, segn Lewis, emigr a Australia y no haban vuelto a saber de l.
      Lacey haba intuido lo mucho que aquel abandono haba lastimado a Lewis y le sugiri que quiz hubiese llegado el momento de olvidarse de los fantasmas del
pasado y hacer averiguaciones para saber cul haba sido el destino de su padre.
      En su interior, Lacey era incapaz de comprender que un padre fuera capaz de abandonar a su hijo. Y estaba convencida de que el padre de Lewis en realidad agradecera
que su hijo adulto se pusiese en contacto con l, pues ella crea que la experiencia de amargura y dolor de su matrimonio era lo nico que mantena a ese hombre
alejado de su hijo.
      Lacey nunca lleg a saber si Lewis sigui su consejo porque unas semanas despus, l le comunic que su matrimonio deba terminar porque estaba enamorado de
otra mujer.
      Un pajarillo levant el vuelo entre los rboles y empez a volar en crculos, pero su agudo y penetrante chillido hizo que a Lacey se le pusieran los nervios
de punta. Sinti que los ojos se le llenaban de lgrimas y que se le formaba un nudo de emocin en la garganta. Nunca se haba sentido tan sola, ni siquiera cuando
descubri que Lewis ya no la quera, o cuando en su abandono supo que estaba embarazada.
      La tarea que ahora la esperaba no iba a ser nada fcil.
      Dirigi una mirada a su reloj y se dio cuenta de que ya haba llegado la hora.

      Jessica ya estaba en su casa cuando Lacey lleg.
      -Sucede algo mam? Algo malo? -pregunt la joven al notar la tensin en el rostro de Lacey-: Se trata de l, verdad? De mi padre... Es que ha sucedido
algo? l ha...?
      Lacey se pregunt si pareca tan alterada como se senta.
      -No. Lewis est bien -se apresur a asegurar, sin darse cuenta de que su conmocin haba sido percibida por Jessica-. Jess, creo que... que es mejor que vayamos
a mi hotel. Lo que tengo que decirte es. ..
      -Entonces, vamos -acept Jessica-. Conducir yo.
      Recorrer el trayecto hasta el hotel no les llev mucho tiempo. Ambas iban en silencio y muy serias.
      Cuando por fin entraron en la habitacin de Lacey, Jessica se puso frente a su madre.
      -Qu sucede? Sospecho que se trata de algo muy serio. Nunca te haba visto as. Parece que... -se detuvo-. Si no es algo relacionado con mi padre, entonces...
-hizo una pausa y luego intent una broma-. Espero que no hayas venido hasta aqu para decirme que ests embarazada.
      Lacey se encontraba demasiado abatida para bromear.
      -Jess, vamos a sentarnos.
      Lacey hizo una relacin tan sucinta y rpida como pudo y le comunic a su hija todo lo que Lewis le haba dicho, aunque omiti la insinuacin de que deba
ser esterilizada.
      -Pero no podr tener hijos varones -respondi Jessica con tristeza.
      Ambas guardaron silencio durante algunos instantes.
      -Lo que no puedo comprender es por qu l no te lo dijo -manifest Jessica, con tono emocionado.
      Lacey sacudi la cabeza.
      -Parece que l mismo no lo saba.
      -Cmo supo que tenas una hija? Cmo se enter de...?
      Confusa por el hecho de que Jessica pareciese estar ms interesada en hablar de su padre que en discutir las consecuencias de lo que acababa de enterarse,
y preocupada ante la posibilidad de que esa falta de inters fuese debida a la conmocin, Lacey le explic con rapidez lo sucedido.
      -Quieres decir que aquel hombre del restaurante era... era l? El fue el hombre que yo te seal?
      -S, era l -afirm Lacey con un gesto adusto-. Yo lo reconoc de inmediato, pero no cre que l nos hubiese visto, ni que me hubiera reconocido.
      -Y no me dijiste nada. No me habras dicho ni una sola palabra si esto no hubiese sucedido.
      Lacey sinti una pualada en el corazn al reconocer el tono acusador de Jessica.
      -Lo siento, querida. Pero es que sufr una impresin tan fuerte que...
      -Quisiste protegerme para que no sufriese un rechazo como el tuyo -declar Jessica, cuya expresin empez a suavizarse-. Mam, s que no lo hiciste con mala
intencin. Lo s muy bien.
      -Jess, tendrs que hacerte algunas pruebas... hay cosas que deben ser averiguadas... -seal Lacey con calma a su hija.
      -No debes preocuparte. No trato de ignorar el problema. Por supuesto que ha significado una fuerte impresin, pero me alegro de haberlo sabido ahora. Tan slo
me hace falta un poco de tiempo para acostumbrarme a la idea. Eso es todo.
      -S, cario, s que has sufrido una fuerte impresin...
      -M... mi padre te dijo todo eso y nada ms? No ofreci...?
      -Ofreci ser l mismo quien te lo dijese -admiti Lacey con sinceridad-. l... creo que se sinti por completo anonadado al descubrir que tena una hija. Segn
me dijo, en cuanto descubri su enfermedad, se hizo una vasectoma. Tambin me confi que... que cuando se cas conmigo... no estaba enterado de la verdad...
      -Y t le creste?
      Lacey mir a su hija con tristeza.
      -Creo que el impacto fue demasiado fuerte para m y de momento no comprend toda la magnitud del hecho... Cuando me exigi saber si t eras su hija, al principio
cre que el propsito que l tena era...
      -Qu? Temiste que me raptara o algo parecido? -brome Jessica-. Oye, mam, est casado? Tiene otros hijos?
      Lacey frunci el ceo. Aunque la curiosidad de Jessica sobre Lewis fuese algo natural, la haca albergar ciertos temores.
      -Yo... No. La respuesta es no a tus dos preguntas. Mira, hija he organizado todo para poder quedarme aqu varios das. Quiz prefieras hacerte las pruebas
en algn lugar donde no nos conozcan, aunque Ian podra hacerlo.
      -No tengo por qu esconderme, ni de m misma ni de nadie. Y, despus de todo, esta enfermedad constituye la especialidad de Ian, y yo sera una completa idiota
si no aprovechara su vasta experiencia. Sera perfecto que pudieras concertar una cita para m cuando vaya a casa durante las siguientes vacaciones... Sigue mi...
mi padre en el pueblo?
      -No tengo ni la menor idea -respondi Lacey sincera; y de pronto empez a temblar, lo que llam la atencin de Jessica.
      -Mam, lo siento. S que t tambin has sufrido una fuerte impresin.
      "Si t supieras", pens Lacey al contemplar a su hija. Si pudiese ser ella, y no Jessica, su adorada hija, la portadora de la enfermedad... Se senta culpable,
responsable y desvalida, as como presa de un ridculo resentimiento porque Jessica insista en hablar de su padre. En el pasado no haba demostrado ningn inters
en hablar sobre l y haba llegado a decir que l no era, ni nunca podra ser, parte de su vida.
      -Mam, por favor no te ofendas por lo que voy a decir, pero en realidad creo que no es necesario que permanezcas aqu -le inform Jessica-. S que quieres
protegerme -aadi con ternura-, y facilitarme las cosas, pero debes comprender que es algo que debo resolver yo misma. Este problema es mo, no tuyo.
      -Jess, yo soy tu madre -manifest Lacey con pesadumbre.
      -Lo s, lo s, pero por favor permteme enfrentarme a esto a mi manera. Te prometo que no voy a hacer ninguna tontera. Por supuesto que la impresin ha sido
muy fuerte, pero por ahora no constituye la parte ms importante en mi vida; casarme y tener hijos es una perspectiva muy alejada de mi mente. Cuando llegue el momento...
ya me habr acostumbrado a la idea. Claro que deseo tener hijos algn da, pero no por el momento. Tampoco vayas a pensar que lo que trato de hacer es evitar enfrentarme
al problema. Por supuesto que ir a que me hagan las pruebas, es algo imprescindible.
      Antes de continuar, Jessica le dio a Lacey un enorme abrazo.
      -Lo siento, mam -dijo con voz temblorosa-. S que te estoy lastimando; pero piensa en que ya no soy una nia pequea. Tambin s que sientes temor y que quisieras
ayudarme, pero por favor... ten fe en m... y en todo lo que me has enseado. Permteme enfrentarme sola a esto.
      -Quieres que me vaya ahora mismo, o puedo quedarme hasta maana? -pregunt Lacey con un tono que trat de ser ligero, pero que result irnico, lo que sobresalt
a Jessica.
      -Por favor, mam -rog y, de inmediato, Lacey se sinti avergonzada de s misma.
      -Lo siento, cario -se disculp al estrechar a su hija entre sus brazos-, tienes razn... De acuerdo, volver a casa, pero debes prometerme que si me necesitas,
me llamars por telfono.
      -Te llamar el sbado por la maana, para que sepas que no he hecho ninguna tontera -le asegur Jessica, y despus aadi-: Vente ahora conmigo a la casa.
Es el turno de Mike para cocinar y he notado que t le agradas -le sonri a su madre-. Me dijo que ests muy delgada, y al hablar pareca que el reproche iba dirigido
hacia m. Anda, mam, vamos.
      Lacey estuvo a punto de negarse, pues de lo ltimo que tena ganas era de pasar un rato de convivencia en compaa de jvenes, pero tuvo la suficiente lucidez
como para ignorar sus propios sentimientos y necesidades.
      Era una oportunidad para demostrarle a Jessica que la respetaba, que saba que ya era una persona adulta y que aceptaba su derecho a tomar sus propias decisiones.
      -Bien, si crees que habr suficiente comida para una boca ms...
      -Estoy segura -confirm Jessica, mientras salan de la habitacin-. No vayas a creer que no aprecio lo que acabas de hacer, mam, o que no s lo que debes
sentir. Me doy cuenta de lo difcil que todo esto debe de ser para ti. Siento mucho si te lastimo, pero...
      -No digas ms, Jess. Tambin yo te comprendo. Ahora ya eres una joven y mi actitud hacia ti debe ser muy diferente que cuando eras nia. Qu ha preparado
Mike para comer?
      -Pasta.
      -Estupendo.
      Al final, la velada fue ms agradable de lo que Lacey esperaba, y le permiti olvidar el motivo que la haba llevado a Oxford durante unas horas.
      Eran algo ms de las once cuando Lacey se retir, despus de negarse a tomar una copa y agradecer a Mike su deliciosa cena.
      -No olvides que el sbado te llamar -le indic Jessica mientras la acompaaba al coche.
      Se abrazaron emocionadas, pero Lacey consigui controlar las ganas de llorar.

      Durante el resto de la semana, Lacey estuvo tensa y muy nerviosa, no poda alejarse del telfono, ni descansar ni comer bien.
      El sbado no sali de casa, pues tema que Jessica telefoneara mientras ella estaba fuera. A las cuatro de la tarde ya no pudo esperar ms y llam por telfono
a la casa de Jessica.
      Fue Mike quien respondi a la llamada y, despus de saludarla, le dijo que Jessica no estaba.
      -Sabes dnde est o a qu hora volver?
      -No, ellos no dejaron ningn mensaje.
      -Ellos?
      -S. El padre de Jessica vino a buscarla esta maana.
      El padre de Jessica... Lewis! Lacey colg el telfono, incapaz de decir nada.
      Mientras permaneca de pie junto al telfono, todo su cuerpo temblaba. Lewis se haba llevado a Jessica... Pero cmo? Su corazn se estremeca de terror.
Tratara Lewis de convencer a Jessica de que deba esterilizarse para no transmitir la enfermedad? Si era as...
      De pronto, dirigi la vista hacia sus manos y se dio cuenta de que tena los puos apretados y el cuerpo tenso por la furia... furia que no slo estaba dirigida
contra Lewis.
      Jessica era hija de ella, su nia. Lewis no tena nada que ver con su educacin ni con su vida. Cmo poda Jessica haberse ido con l, cuando saba lo preocupada
que estara su madre al no recibir su llamada telefnica? No se le habra ocurrido pensar que ella llamara y se enterara? Lacey se odi a s misma por reaccionar
como una madre posesiva y celosa.
Cmo poda sentir ella tanta amargura, que siempre haba alentado a Jessica a tener sus propias amistades, a hacer su propia vida, que se haba negado a tratar
de atar a su hija por medio de ningn chantaje sentimental?
      Sin embargo, Lacey se senta enferma de la peor clase de celos; enferma de dudas y amargura, y todo debido a que Jessica se encontraba con Lewis.
      Lacey nunca haba tratado de ocultar a Jessica lo mucho que el divorcio la haba herido, pero haba evitado echarle toda la culpa a Lewis.
      -A veces las personas dejan de amarse -le haba explicado a su hija cuando de pequea le preguntaba por qu no tena pap.
      Cuando creci, Jessica insisti en que no quera saber nada de su padre. Haba mentido?
      De todas formas, en lo ms profundo de su ser saba que el que Jessica sintiese curiosidad por conocer a su padre era algo natural. Tal vez el amor y la lealtad
hacia su madre haban reprimido ese deseo; pero ahora, la necesidad de averiguar cuanto pudiese acerca de sus antecedentes mdicos le serva de excusa ideal para
averiguar todo lo posible sobre su padre.
      Lacey trat de ponerse en el lugar de Jessica y tuvo que admitir que, si su propio padre se presentara de pronto sin ninguna advertencia, tampoco ella habra
sido capaz de resistir la tentacin de hablar con l.
      No; quien tena la culpa por proceder mal no era Jessica, sino Lewis.
l le haba asegurado que no tena ningn deseo de interponerse entre madre e hija. Habra cambiado de pronto de idea, le haba mentido?
A dnde habran ido... qu le dira a Jessica? Si le deca algo que la hiciera sufrir... que le provocase algn temor... si trataba de convencerla de seguir
su propio ejemplo.
      Lacey se estrujaba las manos con fuerza, mientras su mente le echaba ms lea a la hoguera de sus temores.
      De pronto, el telfono empez a sonar. Lacey descolg el auricular con manos temblorosas, pero se trataba de Ian, quien llamaba para confirmar que ya haba
hecho los arreglos necesarios para que a Jessica le fuesen practicadas las pruebas necesarias durante las vacaciones.
      -Existe la posibilidad de que ni siquiera haya heredado ese maldito gen -le record a Lacey con gentileza-. Pero es mejor asegurarse.
      Lacey haba tenido que ponerle al corriente de la situacin. Lo nico que l saba antes de ella era que era divorciada.
      -Me preguntaba si podras salir esta noche -continu Ian con incertidumbre-. Hay un nuevo restaurante y...
      -Lo lamento, Ian, pero espero una llamada telefnica de Jessica -lo interrumpi Lacey.
      -Bueno, quiz podamos salir en otra ocasin.
      Mientras colgaba el auricular, Lacey sinti ciertos remordimientos porque era injusta con l y tal vez consigo misma. Ian era un hombre bueno y gentil, el
tipo de hombre que gran cantidad de mujeres deseara por esposo; entonces, por qu no podra ella ser capaz de sentir por l otra cosa que no fuera simpata y amistad?
      En el aspecto sexual no la atraa lo ms mnimo. No se senta atrada por ninguno de los hombres que conoca.
      El nico hombre deseable para ella era Lewis.
      Siempre l. Slo l. Y haba bastado verlo durante unos cuantos minutos para que se despertase su deseo fsico... y su anhelo sexual.
      Aquel deseo era de una fuerza sorprendente, a pesar de todos los aos transcurridos, e iba ms all de la lgica; de la razn.
      Mientras esperaba la llamada de Jessica, tom la resolucin de que cuando hablara con su hija, no le dira nada de Lewis... que no demostrara ninguna reaccin
de celos y amargura, ni hara acusaciones. Tena que tratar de considerar el asunto bajo el punto de vista de Jessica, y recordar que Lewis era el padre de su hija.
      Despus de todo, qu era lo que tema? Que el hecho de compartir antecedentes clnicos establecera entre ellos un lazo de unin del que ella estara excluida?
Que Jessica le diese la espalda y se volviera hacia su padre para compartir slo con l los inevitables temores y dudas que albergaba respecto al futuro?
      A las ocho volvi a sonar el telfono, y esta vez s era Jessica.
      -Mam, perdname por no haberte llamado antes...
      Lacey tuvo la impresin de que la voz de su hija era diferente... como si estuviese a la defensiva... Estaba tan sensible que vea problemas donde no los
haba?, se pregunt molesta consigo misma.
      -Estuve fuera... -la voz de Jessica se desvaneci un poco, como si hubiese alejado la boca del auricular-. Sal con... con Lewis... con mi padre.
      Lacey sinti un gran alivio al or que su hija le deca la verdad. Cmo haba podido tener tan poca fe en Jessica?
      -S; s. Mike me inform que habas salido con tu padre -trataba de demostrar que no estaba preocupada y que no le daba demasiada importancia al asunto, pero
not que fallaba en su esfuerzo-. Debo decir que me sorprendi mucho enterarme de que l haba ido a verte, en especial cuando habamos convenido que sera yo quien
te lo dira.
      El silencio prevaleci durante unos cuantos segundos.
      -Mam, l no me busc -dijo Jessica con calma-, fui yo la que lo llam. Hace unos das llam a la secretaria de Ian y ella me dio el nmero de telfono donde
podra localizar a mi padre, y lo llam. Lo siento; s cmo debes sentirte. Quise decrtelo... hablar contigo sobre ello, pero...
      Jessica haba tenido miedo de cmo reaccionara ella, reconoci Lacey con tristeza. Haba llegado el momento de demostrar no slo generosidad, sino adems
sabidura y comprensin.
      -Jess, l es tu padre, y entiendo muy bien tu deseo de saber ms acerca de l. Estoy segura de que si estuviese en tu lugar, habra procedido de la misma forma.
Adems... -tartamude un poco e hizo un esfuerzo para continuar-... existe el problema gentico que quiz comparts. Bien yo entiendo que quieras hablar de eso con...
con tu padre y... y no conmigo. Despus de todo, l posee un conocimiento personal que yo no tengo.
      -Mam, por favor, no me hagas sentir peor -rog Jessica con voz ahogada por las lgrimas-. No fue eso; no soy capaz de llamarlo padre todava. Simplemente,
sent una profunda necesidad de ponerme en contacto con l, no s qu buscaba...
      Al dejar su hija de hablar, Lacey sinti una dolorosa angustia. Por favor, Dios, rog en silencio, no permitas que l la lastime, ni que la haga creer que
la quiere para despus abandonarla.
      -Mam, l es un hombre muy solitario -manifest Jessica con voz ahogada-. Y respecto a la mujer por la que te dej... no creo que estuvieran juntos mucho tiempo,
pues no la mencion, aunque no dej de hablar de ti... de lo...
      Lacey sinti la necesidad de intervenir.
      -Es suficiente, Jess, te comprendo muy bien. Se trata de tu padre, hacia quien nunca te inculqu ningn odio. El es, despus de todo, una parte de ti, pero
no debes... No hay ninguna necesidad de que trates de justificar su modo de proceder hacia m. La relacin que hubo entre nosotros... entre tu padre y yo... lleg
a su fin hace mucho tiempo. Tu relacin con l acaba de empezar.
      La charla se prolong durante media hora, y cuando Lacey colg el auricular, senta una profunda tristeza y cierto alivio por haber conseguido que Jessica
no se sintiera culpable por haberse puesto en contacto con su padre.
      Tal vez fuera uno de los ms preciados regalos que poda darle a su hija, reflexion Lacey durante su solitaria cena... la libertad para explorar e iniciar
sus propias relaciones con su padre, sin tener la pesada carga que pudiese significar una amarga oposicin por parte de su madre.
      Apesadumbrada, Lacey hizo a un lado la cena que no haba probado. Se senta muy cansada e inquieta y sobre todo muy sola. Dirigi una mirada al telfono y
casi dese que no fuese demasiado tarde para llamar a Ian y decirle que haba cambiado de opinin y que saldra con l.
      Quiz no fuese demasiado tarde para desprenderse del pasado, para dejar de soar despierta en algo que nunca podra ser y aceptar las realidades que la vida
pudiera ofrecerle.
      En vez de sentirse triste y sola, deba pensar en la alegra que para ella significaba el hecho de or la voz de su hija, vibrante de emocin por haber encontrado
a su padre, se recrimin Lacey. Tampoco deba permitir que sus propios sentimientos crearan una barrera entre ellos...
      Las diez de la noche. Tal vez, si se acostara temprano... El informe del tiempo era favorable y podra salir temprano por la maana. El da siguiente lo pasara
ocupada en el arreglo del jardn. Necesitaba reparar el banco de madera, haba semillas que plantar y plantas que podar. Iba a estar muy ocupada, pero eso no evitara
que pensara en Jessica... v Lewis. Nada le impedira recordar qu sola y amenazada se haba sentido al ser informada de que Jessica haba salido en compaa de su
padre. No era la primera vez que experimentaba celos, pues antes los haba sentido, al saber que su esposo prefera a otra mujer; pero nunca se imagin que sentira
celos de su propia hija... que deseaba...
Que deseaba?, se pregunt Lacey, decidida a ser absolutamente sincera consigo misma? Que Lewis hubiese ido a verla para pedirle que ella saliese con l?
Sus ojos se ensombrecieron y se encamin hacia su dormitorio...

Captulo 6
      Por una vez el pronstico del tiempo fue correcto; Lacey dirigi una mirada de satisfaccin al cielo azul y sin nubes, y continu pintando el banco de madera
del jardn.
      Mientras esperaba que secara la primera capa de pintura, Lacey se dirigi hacia la cocina y se prepar una taza de caf. La quietud y silencio de la casa le
parecan muy tristes. De pronto dej a un lado su taza y los ojos se le nublaron al recordar los aos transcurridos mientras Jessica creca y la casa estaba llena
de sus lgrimas y risas.
      Mucho antes de que Jessica dejara la casa para ir a la universidad, Lacey tom la firme decisin de evitar convertirse en una madre posesiva y sobre protectora;
sin embargo, ahora se senta tan vaca y sola, que apenas poda controlar las ganas de llorar.
      "Sientes lstima de ti misma", se recrimin Lacey. "Y ests un poco deprimida porque Lewis y Jessica se han conocido y se llevan bien".
      Con un esfuerzo, trat de ponerse en el lugar de Lewis e imaginar lo que ella sentira si de pronto descubriese que tena una hija adulta. Sin embargo, eso
no era problema suyo y no deseaba sentir simpata hacia su ex esposo.
      Dnde estara Lewis esa maana? Con Jessica?
      Transcurrieron varios segundos antes de que Lacey se diera cuenta de que primero haba pensado en Lewis y en segundo lugar en Jessica. Dio un sorbo a su caf
y se acerc a la ventana. Debera salir al jardn y proseguir su trabajo en lugar de ceder a la obsesiva repeticin de sus pensamientos. Pero Lewis, sin que ella
pudiera evitarlo, estaba en su mente y en su corazn. Se estremeci de manera convulsiva. Si era sincera, deba reconocer que l siempre haba estado all, sin importar
la fuerza con que ella tratara de condenar el modo en que sus emociones se aferraban a su recuerdo.
      Las lgrimas le nublaron la vista y Lacey decidi volver al jardn para dar la segunda capa de pintura.
      Estaba a punto de salir, cuando oy el timbre de la puerta de la entrada.
      Jessica, pens emocionada, y entonces se le ocurri que su hija no llamara, pues tena su propia llave.
      Cuando Lacey abri, la luz del sol la deslumbr y slo pudo distinguir la silueta de un hombre; entonces l habl, al tiempo que entraba en la casa.
      -Espero no haber escogido un momento inconveniente para venir, pero es que...
      Lewis. Era Lewis. Qu demonios hara l all? De pronto, Lacey crey comprenderlo, y su impresin inicial dio lugar a una enfermiza clera.
      -Pero no pudiste evitar venir a jactarte... no es eso? Pues bien, has llegado demasiado tarde. He hablado con Jessica. Por qu ests haciendo esto, Lewis?
T no... no deseabas tener un hijo. T mismo me lo dijiste cuando mencionaste la vasectoma... Es posible que Jessica sea tu hija biolgica, pero nada ms, y si
crees que voy a permitir que le hagas dao...
      -Hacerle dao?
      La furia que Lacey percibi en la voz del hombre la forz a guardar silencio y hacer una pausa para mirarlo. Lewis estaba muy plido y, al verlo caminar con
cierta dificultad, record la operacin que en fecha reciente haba sufrido y de la que ella se haba enterado por Ian. Aunque se odi por ello, no pudo evitar preocuparse
por l.
      -Hacerle dao -repiti Lewis con menos dureza-. De verdad piensas eso?
      Por alguna razn, a Lacey se le llenaron los ojos de lgrimas.
      -Por qu no? -inquiri con amargura-. Despus de todo, no pareci importarte lo mucho que me lastimaste a m.
      En cuanto esas palabras salieron de su boca, Lacey palideci y despus se ruboriz. Qu demonios se haba apoderado de ella para obligarla a hacer esa declaracin
con la que se traicionaba? Contuvo el aliento a la espera de escuchar las pullas de desprecio que l le dirigira, pero Lewis pareca tan tenso como si hubiese recibido
un golpe bajo.
      -No tuve otra opcin. Yo...
      -Te enamoraste de otra. S... ya lo saba -Lacey se senta asqueada. No tena sentido provocar una discusin sobre el pasado y ella haba sido una tonta por
hacer aquel comentario.
      Desesperada por cambiar de tema mientras tuviera un poco de control de sus emociones, le dio la espalda antes de volver a hablar.
      -Lewis, para qu fuiste a ver a Jessica si cuando estuviste aqu me dijiste que tu nica preocupacin era que se le informara sobre su probable problema?
l se qued en silencio durante tanto tiempo, que Lacey se oblig a mirarlo.
      Lewis la contemplaba con una expresin de gravedad en el semblante. Sus ojos estaban oscurecidos por la tristeza.
      En el interior de Lacey se mezclaban la furia y el dolor. Ella ya saba lo que en realidad haba sucedido y deba aceptarlo.
      -De acuerdo, fue Jessica quien te busc -dijo con voz temblorosa-. Y qu esperabas? Despus de todo, es muy natural que sienta curiosidad acerca de ti y quiera
saber... -la voz se le quebr y tuvo que detenerse, sin atreverse a mirarlo y sin poder soportar que l se diese cuenta de su debilidad, pero tena que seguir adelante,
probar que de ninguna manera consideraba el comportamiento de Jessica como una traicin. Tena que hacerle ver que posea la madurez suficiente para aceptar y comprender.
      Lacey se esforz en encontrar algo que la rescatase, y por suerte pudo hallarlo.
      -T, mejor que nadie, deberas comprender sus motivos. Recuerdo que queras encontrar a tu padre... y saber ms acerca de l. No puedes culpar a Jessica.
      -Lacey, yo no la culpo... No, no la culpo a ella.
      La manera en que enfatiz la ltima palabra... y la profunda tristeza de su voz la hicieron sentirse abatida.
      -Qu tratas de insinuar? -exigi saber-. Me culpas a m... por haberla concebido? Pues bien, deberas saber que para concebir son necesarios tanto el hombre
como la mujer... por si se te ha escapado ese pequeo detalle!
      -Lacey, por favor, no he venido aqu para discutir contigo -la interrumpi l con cansancio-. Podramos sentarnos y hablar?
      -Como lo hicimos cuando me dijiste que queras el divorcio? -inquiri Lacey con toda la fuerza de su rencor-. Eres muy bueno en eso de ser razonable, no
es cierto, Lewis? Sin embargo, tal como yo lo veo, no tenemos nada de que hablar. Cuando viniste a preguntarme si Jessica era hija tuya, declaraste que no tenas
intencin de tratar de interponerte entre nosotras, ni de reclamarla como hija.
      -Qu debera haber hecho cuando ella se puso en contacto conmigo, Lacey? Rechazarla?
      Su voz era baja y calmada, impregnada de una pesada carga de dolor.
      Y fue ese dolor lo que silenci a Lacey. La furia desapareci y los ojos se le llenaron de lgrimas.
      -Yo no saba que Jessica te haba llamado. Y si vine aqu fue para... -empez a decir Lewis.
      -Para decirme lo que haba sucedido. Para regodearte en... -ella no trat de disimular ni su dolor ni su disgusto.
      -Eso es injusto y falso -la interrumpi Lewis de inmediato-. Cundo te he...?
      -Cundo me has lastimado? -Lacey emiti una risa temblorosa-. En realidad tengo que contestarte?
      -Lacey, por favor. Quiero hablar contigo... para ver si podemos encontrar la manera de...
      -De qu? De compartir a Jessica? Lewis, ella ya es demasiado grande para eso. No puedo evitar que se rena contigo... y aunque pudiese... -se volvi para
mirarlo-. Crees que no s lo que ella debe sentir? Lo que debe significar para Jessica? El dao que se le puede causar si ahora cualquiera de nosotros... tratara
de hacerla sentirse culpable sobre lo que hace? Yo soy hurfana, recuerdas? S lo que se siente. No necesito que t me expliques los motivos de Jessica para buscarte.
Pero lo que s necesito saber es el porqu la alientas.
      -Se trata de mi hija-le record Lewis con voz ronca.
      -Lo ha sido desde hace diecinueve aos.
      Lacey se dio cuenta de lo injusta que era cuando lo vio sobresaltarse y palidecer, pero no poda permitirse ser vencida por sus propias emociones.
      -Me dijiste que creas que ella deba considerar la posibilidad de ser esterilizada.
      Lewis la mir con dureza.
      -Crees que se es el motivo por el que yo...?
      -La alientas a creer que... que sientes un sincero cario por ella y te interesa su bienestar. S, creo que todo eso forma parte de tus planes.
      Hubo una larga pausa. Lewis la miraba casi como si fuese ella culpable de tratar de herir a Jessica, cuando de hecho...
      -Y si te doy mi palabra de que todo lo que deseo es contar con una oportunidad de conocerla y permitir que ella me conozca a m? Como t misma dijiste, Jessica
no es una nia, sino una mujer joven. De verdad crees que cualquier cosa que yo le diga a ese respecto va a hacerla cambiar de opinin, cuando slo tiene que mirarte
a ti, su madre, para conocer el gozo y la felicidad que representa el tener un hijo? Tan poca fe tienes en el modo en que la educaste?
      Era injusto y lo saba. Lacey movi la cabeza con desesperacin.
      -No, en circunstancias normales. Jess tiene la cabeza bien puesta sobre los hombros y es muy independiente... pero... -abandon su orgullo y se acerc a l-.
Lewis, es que no te das cuenta? En este momento t eres para ella alguien tan nuevo... tan especial. Para Jessica, tus puntos de vista y tus sentimientos son demasiado
importantes. Por favor, Lewis, de todo corazn te suplico que no intentes convencerla de hacer algo de lo que pueda arrepentirse durante el resto de su vida. T
ya tomaste tu decisin. Por favor, deja que Jessica pueda decidir por s misma.
      -Cmo lo haces t?
      Lacey inclin la cabeza.
      -Si ella decidiera que no quiere tener hijos por el riesgo existente, yo no intentara que cambiara de opinin. Sin embargo, creo que es demasiado joven para
decidir algo tan importante, a pesar de la madurez que demuestra.
      Hubo otra larga pausa antes de que Lewis hablara.
      -Y yo estoy de acuerdo contigo.
      Cuando se volvi a mirarla, en sus ojos haba una expresin de gran desolacin, lo que hizo a Lacey preguntarse cul sera la causa.
      Lewis, ms que cansado, pareca exhausto. Daba la impresin de que deseara sentarse, cerrar los ojos y depositar su pesada carga en otro lado. Durante unos
cuantos segundos, Lacey titube entre su deseo de acercarse a l y mimarlo, y tener en cuenta el pasado y mantener a Lewis a distancia.
      -Bien, ahora que ya me has dado tu opinin, ser mejor que te vayas para que yo pueda continuar con mi trabajo.
      -Me imagino que ms tarde vendr tu novio -coment l con dureza.
      -Qu novio? -inquiri Lacey con asombro.
      -Jessica piensa que Ian Hanson se siente atrado hacia ti -expuso con cuidado y casi con tono de mofa, lo que provoc que a ella la ardiera el rostro por la
furia.
      -Ian es un buen amigo y lo quiero mucho. Pero, si tengo novio o no, de ninguna manera es de tu incumbencia. Lewis, todava no s a qu has venido en realidad,
pero prefiero que te vayas ahora, antes de que me hagas enojar.
      Lacey se sinti muy orgullosa de su pequeo discurso, pero Lewis no reaccion.
      -El motivo de mi visita es pedirte que no te enojes con Jessica por haberse puesto en contacto conmigo. Comprendo lo que debes sentir y entiendo que creas
que cuanto ms breve sea la relacin entre Jessica y yo, ser mejor para ella. Pero tambin me he dado cuenta de lo mucho que la amas, lo mismo que de tu deseo de
evitarle dificultades...
      Lacey no poda dar crdito a sus odos.
      -De verdad me consideras tan estpida o tan egosta? -exigi saber-. Si quieres conocer la verdad, te dir que no quisiera verte en la vida de Jessica, pero
eso es un sentimiento personal. Crees que soy incapaz de comprenderla y entender lo que siente? Piensas que soy tan egosta... tan posesiva que...? -se interrumpi
para poder respirar-. Y respecto a la posibilidad de que est enojada con ella... -tena el cuerpo rgido debido a la tensin nerviosa-. Lewis, yo no estoy enojada
con Jessica.
      -Lo cual significa que ests furiosa conmigo.
      -Mira, Lewis, lo nico que quiero es que te vayas -le dijo con voz ronca-. No tiene sentido continuar esta discusin. Ya sabes dnde est la puerta le seal,
mientras ella se encaminaba hacia la escalera-. Disclpame, pero no te acompaar -al caminar, not que las lgrimas estaban a punto de brotar de sus ojos.
      -Lacey, por favor...
      Ella se puso muy tensa al sentir que la coga por un brazo, y perdi el control de s misma.
      -Sultame! -grit frentica mientras intentaba liberarse-. No me toques!
      Al quedar libre, fue a dar contra la esquina de un mueble y recibi un doloroso golpe en la cadera, pero antes de que cayera al suelo, fue sostenida por unos
fuertes brazos.
      -Qu puedo hacer contigo, Lacey? Yo no tena la intencin de lastimarte. Lo nico que quera era...
      Lacey sinti que la envolva el calor que emanaba del cuerpo de l y empez a rendirse. Poda aspirar su aroma, ver en sus mejillas la sombra de la barba incipiente,
y el corazn empez a latirle frentico mientras el cuerpo le dola por un anhelo nunca olvidado. En un esfuerzo por tratar de sofocar todas esas sensaciones, apart
la mirada del rostro de Lewis.
      Quiz l la abrazaba con furia y no con deseo... su cerebro era consciente de ello... pero su cuerpo se resista a creerlo.
      Su cuerpo. Los ojos le ardan por las lgrimas y tena la garganta seca. Cada vez que respiraba, era ms consciente de la presencia de Lewis y experiment
ardientes deseos de apoyarse en Lewis, sentir el calor de su cuerpo sin ninguna barrera e... invadida por el pnico y la necesidad de protegerse para que l no descubriese
su deseo, intent liberarse.
      -Por Dios, Lacey, qu te sucede? No es posible que de verdad pienses que podra lastimarte.
      No slo podra lastimarla, pens Lacey, sino que ya lo haba hecho y de manera profunda. Pero en la voz de Lewis haba dolor, y al percibirlo, Lacey volvi
el rostro hacia l.
      Y entonces vio en sus ojos el reflejo de lo que le suceda a ella. Su garganta produjo un sonido de protesta y su cuerpo hizo un esfuerzo ms por zafarse,
pero Lewis no la solt, pronunci el nombre de ella en un susurro y con una mano le acarici el rostro.
      Mientras Lacey temblaba y se estremeca, l desliz los dedos entre su cabello, y con la otra mano le acarici la comisura de los labios.
      -No, Lewis. Por favor no sigas. Yo no deseo esto -declar Lacey con voz ronca, aunque ambos saban que la protesta no era autntica y que deseaba tanto como
l sentir sus labios en los suyos... Ya ni siquiera haca esfuerzos por liberarse, sino que permaneca dentro de la proteccin de los brazos de Lewis.
      A pesar de sus intiles esfuerzos por manifestar rechazo, Lacey empez a reaccionar cuando l empez a besarla, con lentitud al principio, mientras le acariciaba
el rostro, y alejndose despus un poco para contemplar aquellos enormes y sombros ojos.
      Lacey levant las manos hasta el pecho de Lewis y trat de presionar para alejarlo. Bajo la delgada tela de su camisa, ella pudo percibir los rpidos latidos
de su corazn, y entonces su propio cuerpo se estremeci. Lewis volvi a besarla.
      Lacey hizo desesperados esfuerzos por reprimir sus propias emociones, pero no lo consigui. Muchas veces en el transcurso de todos esos aos haba soado que
l la besaba. Lacey intent recordar todas las razones por las que deba detenerlo y negarse a la intimidad que su propio cuerpo anhelaba, pero sus labios se aferraron
con suavidad a los de l y de pronto se separaron, mientras su lengua era incapaz de resistir la tentacin de explorar aquella boca. Al sentir su familiar textura
y sabor, emiti un pequeo y suave gemido de placer y las manos que haba extendido para rechazarlo, subieron temblorosas hasta sus hombros. Ya no haba ninguna
distancia entre ellos, y Lacey sinti que su propio cuerpo arda.
      -Lewis...
      El sonido de su propia voz la sorprendi, pues ni siquiera se haba dado cuenta de haber hablado, lo nico que perciba era el hecho de que la boca de l cubra
la suya y que ahora la besaba con una fiera intensidad que igualaba la suya y alimentaba su propia necesidad.
      Las manos de Lewis empezaron a moldear su cuerpo y a ceirlo contra el suyo. Al sentir el calor y el olor de la piel de Lewis, ella anhel que el contacto
fuese ms ntimo.
l siempre fue un amante carioso y considerado, lo mismo que apasionado, por lo que el cuerpo de Lacey respondi con ansiedad, como siempre lo haba hecho.
      Ni siquiera supo quin de los dos haba desabrochado la camisa de Lewis, pues tan slo era consciente del infinito placer que experimentaba al deslizar sus
manos por la hmeda piel y besar la dura columna de su cuello.
      Las manos de l bajaron entonces hasta las caderas de Lacey, y ella recibi sus caricias con placer. Despus, aquellas manos de fuego se colocaron cada una
en los turgentes senos y los pezones se irguieron para buscar ansiosos un mayor contacto.
      -Lewis...
      El deseo super la cautela y todas las defensas de Lacey fueron abatidas. Su cuerpo se apret contra el de l, mientras su boca se entregaba.
      De pronto, Lewis se puso tenso y se separ de ella.
      -Lacey, no puedo hacerlo.
      La impresin hizo que ella volviese de golpe a la realidad y sus brazos cayeron a sus costados, mientras su rostro se sonrojaba por la humillacin y la vergenza.
Qu demonios haba estado a punto de hacer?
      Enferma de disgusto, Lacey se alej de Lewis, buscando las protectoras sombras del vestbulo.
      -Vete de aqu, Lewis -exigi, aunque l no se movi del lugar donde se encontraba-. Vete de inmediato. No ves que ya no soporto ms?
      Su orgullo haba quedado por los suelos, y ni siquiera le import que l se diese cuenta de lo que le suceda, ya era demasiado tarde. Lewis ya lo habra adivinado
al notar la forma en que haba respondido a sus caricias. Lewis ya deba saber lo mucho que an lo deseaba, a pesar de todo. Las lgrimas... aquellas traicioneras
lgrimas que desde el principio haban pugnado por salir... ahora se agolparon en sus ojos. En ese momento, oy las pisadas de Lewis y se volvi hacia l.
      Lewis se encaminaba hacia la puerta, pero hizo una pausa antes de abrirla y se volvi hacia Lacey para dirigirle una ltima mirada. Ella apart los ojos y,
cuando volvi a mirar, l ya se haba ido. Se encontraba a salvo. Segura sin l a su lado. Ri con amargura. Segura? Jams volvera a estarlo!
      Lacey subi al piso superior y entr en el cuarto de bao. Se estremeca con tanta fuerza, que se reclin contra la pared durante cinco minutos antes de poder
moverse.
      Entonces se mir en el espejo y se asust. Era la viva imagen del deseo.
      Cuando por fin pudo moverse, Lacey se quit la ropa y se dio una ducha de agua fra.
      El agua fra signific un gran alivio para su acalorada piel y, al mismo tiempo que se sobrepona a su dolor fsico, tambin lo haca a su anhelo por Lewis.
Se frot con vigor para quitarse las manchas de pintura, e hizo caso omiso del dolor que se causaba.
      Cuando sali de la ducha, su piel estaba sonrojada y brillante por la friccin, y el cabello reluca sedoso.
      Estaba ya limpia de cuerpo, pero en su interior segua sintindose sucia. Incapaz de comprender lo sucedido... pues saba que si Lewis no se hubiese detenido,
ella habra llegado hasta el final... se senta anonadada y llena de disgusto. Envuelta en una toalla se sec el cabello y luego se pas un peine, pero lo hizo con
tanta furia, que lleg a lastimarse.
      Se senta exhausta, abatida emocionalmente, slo deseaba esconderse del mundo... y de s misma, admiti Lacey con un pequeo estremecimiento mientras se encaminaba
hacia su dormitorio. Ya nunca podra enfrentarse a Lewis.
      Se quit la toalla y se meti en la cama, despus de lo cual se qued dormida.
      Sus sueos fueron muy inquietos, hacindola llorar varias veces.
      Cuando se despert, la habitacin estaba en penumbras y ella no estaba a solas.
      Haba alguien de pie junto a la ventana.
      -Lewis!
      Era increble.
      -Cmo...? Qu...?
      -Tena que regresar -explic l mientras se acercaba-. Y t no cerraste la puerta con llave. Sub hasta aqu y te encontr dormida. Hay algo de lo que tenemos
que hablar... algo que debo decirte, ya que en el futuro habr ms contactos entre nosotros... como padres de Jessica. Esto no ser fcil para ninguno de nosotros,
pero ayudar a clarificar las cosas.
      Lacey sacudi la cabeza. Se tratara de otro sueo? O sera algo real? Confusa, la recorri un agudo escalofro. De acuerdo, se trataba de la realidad, y
no haca falta mucha inteligencia para adivinar lo que haba hecho volver a Lewis... lo que con tanta urgencia tena que comunicarle. Ella se haba comportado como
una completa tonta. l deba haberse dado cuenta de lo que ella an senta por l. Claro, y ahora vena a decirle que ni siquiera de manera remota le interesaba.
Por qu no habra sido ms cuidadosa? Por qu tena que haberse puesto en evidencia?
      Poda verlo de pie junto a su cama mientras la observaba, sin duda preocupado por su reaccin ante lo que le dira.
      Bien, pues ella por lo menos podra facilitar un poco las cosas para l, y por lo tanto para ella misma.
      -No te preocupes, Lewis -declar con voz sombra y con el rostro vuelto hacia otro lado-. S lo que vas a decirme. No me amabas hace veinte aos y por supuesto
tampoco ahora. Lamento haberte avergonzado -emiti una risa amarga... y expres una mentira-. Temo que despus de veinte aos de celibato, mi cuerpo decidi rebelarse.
Pero por favor, no lo tomes como algo personal; puedo asegurarte que...
      -Qu quieres decir con eso de veinte aos de celibato?
      Ella se puso tensa de pronto, furiosa por haberse traicionado de nuevo.
      -De verdad no ha habido ningn otro hombre despus de m?
      Lacey se mordi el labio inferior. Por alguna razn, algo en la voz de l la hizo llorar.
      -Pensabas que s lo haba? Que yo le dara a alguien ms la oportunidad de lastimarme como t lo hiciste? -lo desafi con acidez. Pero el silencio con que
fueron recibidas sus palabras la atolondr ms que si hubiera recibido alguna respuesta-. No te imaginars que mi... mi cuerpo hubiese reaccionado ante ti como lo
hizo si... si hubiese... si... si no...
      -Si yo no hubiese sido tu nico amante?
      Aquellas palabras pronunciadas con tanta calma la obligaron a guardar silencio. Lacey cerr los ojos para no verlo, y l se acerc a la cama.
      -No quiero hablar de eso -dijo con voz ronca-. Yo...
      -No, yo tampoco quiero hablar.
      Lewis se encontraba de pie a su lado y la miraba con la misma grave expresin con que la haba contemplado antes.
      -Has llorado -expres Lewis, a la vez que extenda una mano y le tocaba el rostro-. Lacey, me deseas todava?
      -No. No. Yo no te deseo -minti con vehemencia.
      -Lo cual es una verdadera lstima -respondi l con calma-. Porque yo s te deseo a ti. Te deseo ms de lo que he deseado algo o a alguien durante toda mi
vida. Veinte aos de celibato son mucho tiempo, no es cierto?
      Lacey no poda dar crdito a sus odos. Con toda seguridad se trataba de una macabra broma y de muy mal gusto. S, tena que ser as.
      -Ha sido un largo da -dijo Lewis-. Y una semana todava ms larga; en este momento no hay nada que me haga ms falta que descansar; y, en vista de que en
esta cama hay suficiente espacio, y dado que t no sientes ningn deseo fsico hacia m, estoy seguro de que no te importar si me acuesto durante una o dos horas.
      Mientras hablaba, se despojaba de su ropa; Lacey not que sus sentidos empezaban a responder ante la vista de ese cuerpo, ms fuerte y ms deseable que el
que ella haba conocido en su juventud.
      Saba que deba hacer algo para detener a Lewis, pero ya era demasiado tarde. Lewis estaba quitndose su ltima prenda y ella senta todo el cuerpo en tensin.
Trat de desviar la mirada, pero no pudo.
      Cuando Lewis se acost a su lado, Lacey se sinti invadida por el pnico. En cuanto l la tocara y su cuerpo sintiera el tan anhelado contacto con el de l,
estara perdida y no podra controlar su reaccin.
      -Lacey, te necesito -dijo Lewis mientras su cuerpo se acercaba y sus manos empezaban a acariciarla, en tanto l se estremeca al sostenerla con firmeza-. Te
deseo tanto, que me faltan palabras para describirlo -silenci sus palabras con un beso-. Pero mejor permteme mostrrtelo. Djame ensearte todo el placer que he
dejado de proporcionarte durante los largos aos transcurridos.
      Las manos que la tocaban actuaban de acuerdo con la experiencia de un conocimiento previo de su cuerpo; lo conocan muy bien y saban cmo darle placer, y
Lacey no tena ninguna defensa para eso. Todas sus protestas quedaron sofocadas por el deseo.
      Lewis la bes en el cuello, los hombros y las suaves curvas de sus senos, mientras sus manos recorran la cintura y despus las caderas, movimiento que le
sirvi para acercarla de forma tan ntima, que ella no pudo impedir que su cuerpo empezara a responder.
      Sentir aquella boca en uno de sus senos la hizo emitir un grito y clavar las uas en la espalda de Lewis mientras su excitado cuerpo se arqueaba hacia l.
      Sinti que l la miraba y de inmediato Lacey se puso tensa, consciente y avergonzada por su respuesta.
      Las manos de Lewis la sostenan por la cintura, al tiempo que su cabeza se mantena inclinada hacia su cuerpo. De pronto, l coloc una mejilla contra el vientre
de ella y habl con voz profunda:
      -Mi hija. Eres la madre de mi hija. Aunque s que es verdad, todava pienso que voy a despertar y descubrir que... -murmur emocionado, y Lacey sinti sobre
su piel la humedad de las lgrimas derramadas por Lewis-. Comprendes lo que ha significado para m el descubrirlo despus de todos estos aos en que cre que nunca...
      Lacey ya no se contuvo para abrazarlo y musitar tiernas palabras de consuelo. Entonces, Lewis empez a besarla con entusiasmo.
      -Todava no puedo creerlo... Han sido tantos aos...
      La mano de l le toc un muslo y acarici la sedosa piel de la entrepierna. Su boca se movi hacia abajo, a lo largo del vientre, y entonces la ternura desapareci
para dar paso a una pasin que provoc que ella contrajese los msculos para rechazarlo, pues saba que si aceptaba el placer de aquel ntimo contacto, sus ltimos
restos de control desapareceran de inmediato.
      Pero la boca de Lewis ya haba alcanzado la parte inferior de sus muslos y sus manos se asan al trasero. Su cuerpo, al no hacer caso de las indicaciones de
la mente, se estremeca pleno de expectacin y necesidad, recordando la satisfaccin que saba podra obtener.
l la acarici hasta que ella se sinti casi morir de necesidad, sin hacer ya ningn esfuerzo por tratar de alejarlo, sino realizando vidos movimientos hacia
l, a la vez que obtena el placer que haba anhelado durante tantos aos. De pronto sinti que explotaba en ondas de alivio que, lejos de saciarla, parecieron alimentar
su necesidad de tenerlo dentro de ella.
      Mientras lo dejaba a l acariciar su piel con sus hbiles manos, sus labios tocaron el pecho masculino y luego su lengua prob el salado sabor de la humedad
que lo impregnaba. Bajo su mano, Lacey sinti cmo el corazn de Lewis pareca iniciar una alocada carrera.
      -Lacey, no lo hagas -le advirti con voz ronca, a la vez que una de sus manos trataba de apartarla.
      Lacey pudo ver que en la mirada de aquellos ojos haba deseo. Ya no la amaba, pero an senta un enorme deseo por ella. Pero dnde tena ella su orgullo?,
se pregunt al contemplar a Lewis. Dnde habra quedado su dignidad?
      Si el deseo era lo nico que poda sentir por ella, ojal se tratara de un deseo que igualase el suyo; un deseo que rompiera los diques de su autocontrol,
as como l haba derribado los de ella; un deseo que lo hiciera llamarla a gritos y estrecharla con toda la fuerza de una realidad que ambos crean perdida para
siempre.
      Sin hacerle caso, Lacey inclin la cabeza y continu el sensual viaje de su lengua.
      El cuerpo de l se puso tenso cuando sinti que aquella lengua acariciaba su estmago. Sus manos asieron a Lacey por los brazos para detenerla. Lacey empez
a alejarse de l, pero l se lo impidi y la alent a que continuara acaricindolo, mientras musitaba su nombre una y otra vez y su cuerpo se estremeca de deseo.
La respuesta de ella fue inmediata y apasionada.
      Cuando Lewis la hizo detenerse, dicindole lo mucho que la deseaba y la necesitaba, Lacey respondi ansiosa, anhelante por la posesin y rode el cuerpo de
Lewis con las piernas hasta hacerlo gemir.
      Ms tarde. Lacey descans acurrucada junto a Lewis, mientras sus sentidos perciban la paz y la dicha.
      Lacey estaba a punto de quedarse dormida cuando record que haba algo que tena que decirle; algo importante que tena que sealar, una defensa protectora
que haba erigido contra l.
      -Sabes? Esto no significa nada. Se trata slo de... de sexo, y eso es todo. Slo sexo.
      Cuando Lacey cerr los ojos, la desolacin que senta la hizo estremecer. Era demasiado tarde para lamentarse por lo que haba sucedido entre ellos, ahora
deba evitar que Lewis adivinara que todava lo amaba.
      Por fin Lacey se qued dormida y Lewis la contempl con tristeza.
      Slo sexo. De verdad haba significado slo eso para ella? Poda culparla por eso? l la haba dejado sola cuando ms lo necesitaba, cuando estaba embarazada
de su hija... y adems, con su abandono la haba lastimado mucho. Lewis record que haba actuado de ese modo por amor... Que l... que l, qu? Que haba cometido
un trgico error. Creera ella en sus palabras si ahora intentase contarle la verdad?
      A pesar de todos los aos transcurridos, para Lacey no haba habido nadie ms. Eso, y el recordar la forma en que acababa de amarlo, le hizo sentirse humilde,
aunque al mismo tiempo muy orgulloso de su virilidad. Sentir un ataque de machismo a su edad sorprendi a Lewis, pues crea que ya haba superado ese tipo de reacciones.
      Muy pronto tendra que hablar y l dara explicaciones. Al moverse Lacey y acurrucarse ms junto a l, record que cuando la mir y vio en sus ojos la necesidad
y el deseo por l, una extraa sensacin haba recorrido todo su cuerpo. Era tan hermosa, tan deseable, que pareca increble que no hubiese sucumbido ante nadie
a pesar de las muchas oportunidades que con toda seguridad habra tenido.
l haba visto con sus propios ojos la forma en que otros hombres reaccionaban ante ella. Por ejemplo, Ian Hanson.
      Un escalofro angustioso recorri su cuerpo y le hizo sentir la urgente necesidad de estrechar a Lacey entre sus brazos para que nunca pudiera alejarse de
l. Si ella pudiese entenderlo y... perdonarle. Pero sera muy comprensible que se negase. l mismo todava no poda sobreponerse a la impresin de saber que tena
una hija, despus de todos los aos transcurridos entre negativas a s mismo y de su decisin de evitar transmitir su deficiencia a ningn hijo.
      Lewis meci con ternura a Lacey entre sus brazos e inclin la cabeza para depositar un sutil beso en la suavidad de su vientre.
      "Slo sexo", murmur Lewis. Quiz lo hubiese sido para ella, pero para l fue mucho ms que eso, mucho ms.

Capitulo 7
      Lacey se despert envuelta en un clido y delicioso letargo. Al sentir un extrao peso sobre su cintura, as como una presencia en su cama, abri los ojos
y dirigi su confusa mirada hacia Lewis.
      El sueo de l an era profundo. Sus mejillas estaban oscurecidas por la sombra de la barba que le haba crecido durante la noche, su cabello estaba alborotado
y uno de sus bronceados hombros se hallaba descubierto por haberse deslizado la sbana. El aroma de su piel provoc en Lacey estremecimientos de excitacin.
      Estaba demasiado relajada para moverse, demasiado perezosa para... De pronto, Lacey oy ruido en la planta baja y despus que alguien empezaba a subir por
la escalera.
      Y, antes de que pudiese hacer algo, la puerta de su dormitorio se abri de par en par, y Jessica entr como una rfaga.
      -Mam siento mucho haber ido a ver a Lewis sin avisarte antes, pero...
      Jessica se detuvo sorprendida al ver que su madre no estaba sola en la cama. De inmediato, la chica se ruboriz y empez a retroceder.
      -Jess!
      Lacey sinti que, junto a ella, Lewis se mova para incorporarse.
      -Pap!
      Jess los contemplaba asombrada, a la vez que su turbacin era reemplazada por una amplia sonrisa.
      -Vaya, vaya... Y desde cundo sucede esto? -exigi en broma-. Sois un par de tramposos! Yo estaba muy preocupada pensando que... y durante todo ese tiempo
vosotros... -se acerc a la cama, con el rostro radiante de alegra y los abraz-. Esto es maravilloso! Lo mejor que poda haber sucedido! No puedo creerlo! Los
dos juntos otra vez! -muy contenta, se sent en la cama, mientras Lacey la miraba asombrada y trataba con desesperacin de encontrar el modo de detener el parloteo
de su hija y aclararle el malentendido.
      Lacey no se atreva a mirar a Lewis. l deba estar tan impresionado y desconcertado como ella. Despus de todo, cmo explicarle a una hija rebosante de alegra,
que lejos de haber un romntico reencuentro entre ellos, lo que haba era...?
      -Entonces t ests de acuerdo, Jess?
      Al or a Lewis, se interrumpi la alocada carrera de los pensamientos de Lacey.
      -Bien, pues debo decir que cuando entr aqu y me di cuenta de que mam se encontraba acompaada por un desconocido, me sorprend. Pero cuando vi que eras
t... Oh, cielos! Desde cundo sucede esto? Y yo sin saber nada! Es tan romntico que volvis a estar juntos despus de todos estos aos. Para cundo es la boda?
-Jessica sonri.
      Lacey estaba demasiado horrorizada para poder hablar. Haba pasado por el asombro, la vergenza, la incredulidad, y ahora se senta incapaz de registrar ms
emociones, pero alguien tena que decir algo... antes de que el asunto quedase por completo fuera de control, y ya que Lewis no pareca querer intentarlo, todo quedaba
en manos de ella...
      Respir hondo y profundo.
      -Jessica, esto no...
      Bajo las sbanas, Lewis le tom una mano y se la apret con cario.
      -Lo que tu madre trata de decirte es que todava no hemos hecho planes formales.
      -Pero es definitivo que volvis a estar juntos. As debe ser -manifest Jessica con alegra-. Yo conozco a mam y s que ella no estara contigo en la cama
si no fuera as.
      -Jess, por qu no bajas y preparas el t? As nos dars a tu madre y a m la oportunidad de adquirir un aspecto de respetabilidad -sugiri Lewis.
      -De acuerdo, os dar... diez minutos, y si para entonces no estis los dos en la planta baja...
      Al llegar a la puerta, Jessica se detuvo un momento y se volvi a mirarlos; en sus ojos brillaban las lgrimas.
      -Mam, pap... no es posible ahora expresar en palabras lo que esto significa para m... Es algo... sensacional... s, es algo sensacional.
      Dio media vuelta y sali de la habitacin, mientras la desvalida Lacey miraba a Lewis con el ceo fruncido a causa de la preocupacin y la ansiedad por la
reaccin de Jessica cuando se enterara de la verdad.
      Pero antes de que ella pudiese decir algo, Lewis le tom la delantera.
      -Lacey, nos guste o no, parece que, por el momento, vamos a tener que representar el papel que Jessica ha escogido para nosotros y "demostrar" que nos hemos
vuelto a reunir por estar enamorados.
      -No, no creo que eso sea lo mejor.
      -Y qu otra alternativa sugieres? -coment Lewis con cinismo-. Decirle que si nos hemos acostado juntos fue slo por sexo?
      La brutalidad de la declaracin hizo que Lacey se sintiese asqueada por haberse dejado llevar por un deseo durante tanto tiempo reprimido.
      -Es eso lo que quieres? -insisti l.
      Incapaz de mirarlo, Lacey se limit a mover la cabeza.
      -Mira -la voz de Lewis se suaviz un poco-, ya s que esto no es fcil para nosotros, pero debemos pensar en Jessica. Es obvio que para ella ha significado
mucho el que, como cree, nosotros nos hayamos reconciliado y volvamos a ser pareja. Si actuamos as durante algn tiempo, no creo que hagamos dao a nadie. De esa
forma, por lo menos contaremos con ms tiempo para reflexionar sobre la manera adecuada de decirle que no creemos que nuestra relacin pueda funcionar. Pero si insistes
en decirle ahora la verdad...
      Lacey neg con un gesto de la cabeza. Cmo podra hacerlo despus de ver el modo en que Jessica haba reaccionado? Si le dijese a su hija que slo el sexo
los haba llevado a la cama... No, por supuesto que Lewis tena razn. Era mejor esperar.
      -Quieres que me vista y baje primero para distraer un poco a Jess y as t tengas tiempo de reconciliarte con la idea de...?
      -De qu? -inquiri ella con amargura-. De que voy a mentir a mi propia hija al fingir que t y yo...? -no pudo continuar por las ganas de llorar.
      Ella tena la culpa de todo... nadie ms. Si no hubiese sido permitido que Lewis se diese cuenta de lo mucho que todava lo deseaba... La mortificacin y la
culpa la hicieron sentir un intenso desprecio hacia s misma.
      Lewis empez a levantarse de la cama, y Lacey desvi la vista hacia otro lado.
      -Acerca de lo sucedido anoche -le oy decir, pero no le permiti continuar.
      -No, Lewis, por favor no digas nada. Ahora no podra hablar de eso. Es terrible que Jessica nos haya sorprendido!

      Lacey pens mucho en la inesperada llegada de Jessica durante los das siguientes y se pregunt por qu su hija no la habra llamado por telfono en vez de
ir a verla en persona. Si ella no se hubiese mostrado disgustada cuando su hija le cont que haba estado con Lewis, a Jessica ni siquiera se le habra ocurrido
ir a su casa y no los hubiera descubierto en la cama. Y si aquel da ella se hubiese acordado de cerrar la puerta de la entrada con llave, Lewis no habra podido
entrar en la casa y nada habra pasado. Sin embargo, las cosas haban ocurrido de un modo muy distinto y ya no haba remedio.
      Cuanto ms tiempo pasara, ms difcil sera decirle la verdad a su hija, pues sta estaba radiante de alegra por su reconciliacin.
      Jessica haba planeado quedarse con su madre un par de das para poder explicarle con calma sus motivos para haberse puesto en contacto con su padre, pero
ahora pareca decidida a no irse.
      -Es increble teneros juntos -les deca una y otra vez.
      Por suerte, Lewis contaba con la excusa de tener que volver a su negocio, y Lacey no tuvo que enfrentarse a la posibilidad de compartir su cama con l por
una segunda noche.
      Pero Lewis volvi al da siguiente, pues, segn dijo, necesitaba pasar todo el tiempo posible con las dos mujeres ms importantes de su vida.
      El pasado nunca se mencionaba. El excitado parloteo de Jessica era siempre acerca del futuro. Y cuanto ms escuchaba Lacey a su hija, ms culpable se senta.
Tarde o temprano tendran que decirle la verdad, y cuanto ms tiempo transcurriese, la impresin sera peor.
      Al principio, cuando Lewis habl de dejar pasar un poco de tiempo, a Lacey le pareci una buena idea, pero consideraba que as habra ms oportunidades de
traicionarse y dejar ver la tensin y el dolor que sufra. Llena de pnico, se dio cuenta de que su agona tendra que prolongarse, pues era un verdadero martirio
pasar tanto tiempo con Lewis, tener que aceptar sus pequeos gestos de intimidad para que Jessica los viese: un sutil beso en la nuca, su brazo alrededor de sus
hombros; expresiones de cario que reafirmaban la creencia de Jessica de que ellos estaban muy enamorados.
      Aquel "profundo amor" era sincero al menos por parte de uno de ellos, y el mayor problema consista en que ese amor se profundizaba cada da ms.
      Lacey haca desesperados esfuerzos por recordar todo lo sucedido en el pasado y el dolor que se le haba infligido; sin embargo su amor hacia Lewis le impeda
enfrentarse de madera adecuada a la realidad.
      Por lo tanto, y por segunda vez desde que Jessica entr en la universidad, Lacey se sinti contenta cuando su hija le dijo que ya no poda pasar ms das en
casa por tener que volver a sus estudios.
      La tarde anterior a su partida, Jessica sugiri que Lewis las llevara a conocer su casa, y la situacin volvi a complicarse.
      -Despus de todo -dijo su hija-, espero que vivis juntos en esa casa cuando por fin fijis la fecha de la boda. Pap, t tienes el negocio en aquella localidad
y sera ms cmodo.
      -Jessica -protest Lacey-. No creo que...
      -De acuerdo-la interrumpi Lewis-. Tienes razn, Jess, es una buena idea que vayamos los tres juntos; aunque os advierto que no debis esperar gran cosa. Aquello
no es tan... tan hogareo como esto.
      Lacey se mordi el labio inferior y se pregunt por qu habra l aceptado la sugerencia de Jessica. Lewis nunca hablaba de la mujer por la que la haba dejado
ni del tiempo pasado a su lado. Lo nico que Lacey haba logrado averiguar era que no se haba casado con aquella mujer, pero era obvio que haban vivido juntos
y, con toda seguridad, en esa casa habra alguna huella de ella.
      -La casa la compr hace cinco aos -le explicaba a Jessica-. La verdad es que es demasiado grande para una sola persona, y no s qu me hizo adquirirla.
      -Quiz tuviste un presentimiento del porvenir -insinu Jessica con una sonrisa.
      -Tal vez -estuvo de acuerdo Lewis-. Aunque en ese entonces yo no saba que tu madre... que t existas.
      -Sabes? No es todava demasiado tarde -indic Jessica con emocionada ternura-. Mam y t podis tener ms hijos. Despus de todo, vivimos en una poca de
grandes avances mdicos; la vasectoma ya puede ser reversible y mam an no ha cumplido los cuarenta aos de edad, lo que...
      -Jessica -se apresur a interrumpirla Lacey, pero la joven se neg a abandonar la idea.
      -Vamos, mam, sabes muy bien que te encantara tener un beb... y debes estar segura de que a m no me importara tener una hermanita.
      El problema que los tres compartan estaba reflejado en aquellas palabras.
      -Si las pruebas que me van a hacer resultan positivas, ni siquiera eso me impedir tener hijos -les inform Jessica con calma-. Por supuesto, no me arriesgar
a tener hijos varones, pero s nias.
      Lacey se puso tensa al ver salir a Lewis al jardn, con una expresin de enfado.
      -He dicho algo malo? Se ha enojado? -le pregunt Jessica a su madre.
      -No, querida; est preocupado por ti -respondi Lacey con ternura-. Tienes que darle tiempo, Jess. l se siente culpable de que puedas ser portadora de la
enfermedad...
      -Si soy portadora, me consolar saber que existe la opcin de poder seleccionar el sexo de mis hijos -la interrumpi Jessica-. Mam, qu habras hecho si
l te hubiese informado de su problema cuando ya sabas que estabas embarazada?
      -No lo s -respondi Lacey con sinceridad-. Pero creo que habra seguido adelante con el embarazo.
      -Pero l no habra querido que lo hicieras y hubiera tratado de convencerte de tener un aborto, no es cierto?
      -Jessica, t has visto lo que le sucede al pequeo Michael y conoces los sufrimientos por los que ha pasado su familia, por lo tanto debes comprender la actitud
de Lewis.
      -S, s, ya lo s. Pero acabo de darme cuenta de que si mi padre no te hubiese abandonado cuando lo hizo, habra sabido que estabas embarazada y quiz yo nunca
hubiese nacido.
      -Pero eso no ocurri -declar Lacey de manera enftica-. Y, gracias a los avances de la ciencia, podrs, como t misma has dicho, contar con la opcin de decidir
tener slo nias.
      Jessica se acerc a una de las ventanas.
      -Pap parece encontrarse muy solo. Yo creo que te extraaba mucho ms de lo que t piensas. Es obvio lo que siente por ti, y s que lo amas... que siempre
lo has amado. Estoy tan contenta de que estis juntos de nuevo.
      -Jess, no es algo tan sencillo como t lo planteas. Quiz este asunto no funcione -empez a decir Lacey, pero Jessica no la escuchaba.
      -Espero ansiosa el momento de conocer su casa, y me imagino que t tambin. Cmo ser?
      Lewis se volvi hacia ellas; entonces Jessica sali al jardn y corri hacia su padre, y al ver el amor con que lo abrazaba, a Lacey se le llenaron los ojos
de lgrimas.
      Pronto tendra ella que decirle la verdad a su hija. Pronto, pero no todava; no cuando su relacin con Lewis era an tan nueva y vulnerable.

      Mientras iban en el coche por el pueblo en el que haba vivido con Lewis, Lacey se senta tensa y nerviosa.
      Como era de suponerse, la localidad haba cambiado con el transcurso de los aos, haba crecido y se haba extendido, pero el centro se conservaba igual que
entonces.
      Lewis tena ahora una oficina mucho ms importante en los alrededores de la plaza central y se la seal cuando pasaron por all, a la vez que responda a
las emocionadas preguntas que Jessica le haca. Lewis les inform que ya era dueo del hermoso edificio estilo georgiano de tres pisos en el cual estaban situadas
sus oficinas.
      Segn les explic, haba tenido un socio, pero haca ya algunos aos que su socio se haba retirado de los negocios y le haba vendido su parte; despus de
lo cual, Lewis ampli el negocio y ahora trabajaba para l un equipo de especialistas, as como un excelente gerente administrativo y varios empleados.
      -Has odo eso? Tu prometido es un hombre rico, as que no debes dejarlo escapar -brome Jessica, aunque Lacey ya sospechaba que l se encontraba en muy buena
posicin econmica.
      Lacey se movi inquieta, Jessica haba insistido en que su madre fuese delante, junto a Lewis, aunque ella hubiese preferido ir en el asiento de atrs.
      Con el rabillo del ojo Lacey vio que Lewis se encoga un poco al frenar con brusquedad para dejar pasar a alguien que cruzaba la calle. La mdula sea que
haba donado para la investigacin, adems de provocarle un debilitamiento temporal en la pierna, le haba dejado una pequea cicatriz en la parte alta del muslo.
Lacey se ruboriz al recordar el modo en que ella haba acariciado esa cicatriz, la haba besado y le haba dado un pequeo masaje. Al estremecerse, se odi por
su debilidad, porque cada vez que pensaba en la manera en que haban hecho el amor, el deseo se apoderaba de su cuerpo.
      Lewis deca algo acerca de que ya no faltaba mucho para llegar. Estaban en las afueras del pueblo y segn reconoci Lacey en el lado opuesto de la zona donde
estaba la casa que comparti con Lewis. El hogar donde vivan cuando l de pronto declar que ya no la amaba y que se haba enamorado de otra mujer.
      Cuando Lacey volvi a prestar atencin al camino que recorran, se dio cuenta de que ese momento abandonaban la carretera principal y entraban en un camino
vecinal. Lacey contuvo el aliento al ver la casa que se encontraba al final de la avenida.
      Era una casa de campo, pintada de blanco con tejado de tejas rojas, rodeada de hermosos jardines y protegida por un cerco de rboles.
      -Pap, es est tu casa? Es... fenomenal! -exclam Jessica-. Y t qu piensas, mam?
      Lewis ya haba detenido el coche y Lacey not que tanto l como Jessica la miraban.
      -Es... es... muy bonita -opin con voz temblorosa.
      -Bonita? -la amonest Jessica-. Oh, vamos, mam, pens que te expresaras mejor.
      En los labios de Lacey se form una desvalida sonrisa.
      Una vez, haca mucho tiempo, en una clida tarde de verano en que ella y Lewis se encontraban acostados, Lacey le describi a l con voz soadora, la casa
que soaba con poseer algn da... una casa con tamao suficiente para albergar a la gran familia que ella anhelaba tener.
      Y les haba dicho que haba comprado la casa haca cinco aos; haban transcurrido unos quince aos desde que Lacey hiciera la descripcin del hogar que soaba
y por lo tanto slo se trataba de una cruel coincidencia.
      Jessica sali del automvil, por lo que Lacey y Lewis quedaron a solas.
      -Compr esta casa por ti -le dijo Lewis con sencillez-. Un da pasaba por aqu y la vi.
      -Y sucedi que por casualidad estaba a la venta... y t pensaste, oh he aqu una casa como la que Lacey quera -dijo Lacey con voz temblorosa por las lgrimas.
      l la miraba con tristeza.
      -No, pues resulta que no la vendan... pero los dueos eran una pareja de ancianos que pensaban en retirarse a un lugar ms cmodo para ellos. Yo les dije
que, si alguna vez se decidan a vender, me avisaran.
      -Tanto la deseabas? -ella se senta ahora intrigada.
      -Tanto la necesitaba -corrigi Lewis, mientras se inclinaba para desabrocharle el cinturn de seguridad.
      Lewis estaba tan cerca de ella que poda sentir la calidez de su aliento contra su seno.
      Un profundo escalofro recorri todo su cuerpo y, bajo la ropa, los pezones se le endurecieron.
      -Lacey, yo...
      Lewis tena una mano sobre el hombro de ella y su voz era baja y sensual. Lacey tuvo la extraa sensacin de que, si en ese momento se volva a mirarlo, no
podra evitar suplicarle que la besara.
      -Vamos, vamos, pareja de trtolos-los urgi Jessica desde el exterior-. Quiero ver el interior de la casa.
      Las proporciones del interior de aquella casa eran perfectas para ser el hogar de una familia, pero pareca tan vaca y fra como las casas que han estado
abandonadas durante muchos aos.
      Lacey se sinti impresionada. La casa pareca un hotel. No, en realidad era mucho peor que un hotel, porque estaba completamente vaca. No haba fotografas,
ni flores, ni pequeas pertenencias personales. Era un lugar estril y vaco por completo.
      -Cuntos dormitorios tiene? -pregunt Jessica a Lewis.
      -Cinco -respondi, mientras se diriga hacia la planta alta-. Y hay tres cuartos de bao.
      Era una casa demasiado grande para un hombre solo. Por qu la habra comprado Lewis?
      En la planta alta, los dormitorios estaban tan vacos y tristes como las habitaciones de abajo. Ante la ltima puerta, Lewis hizo una pausa.
      -Este es mi dormitorio, pero creo que no hay ninguna necesidad de que os lo muestre.
      La puerta se encontraba un poco abierta y, al pasar los tres frente a ella, una corriente de aire la hizo abrirse an ms, Lacey volvi la mirada de modo automtico
y pudo ver algo del interior.
      Sobre la mesa de noche que se encontraba junto a la cama, haba una fotografa en marco de plata, pero estaba vuelta hacia la cama, y no pudo verla, aunque
de inmediato se sinti invadida por un salvaje ataque de celos. Lewis no las haba dejado entrar para que no vieran la fotografa de ella, de la mujer por quien
la haba abandonado.
      Mientras descendan por la escalera, Lacey temblaba por la intensidad de sus emociones.
      Era malo que Lewis todava pudiese excitarla con tanta facilidad en el aspecto sexual, pero sentir celos... desesperacin... esa dolorosa y angustiosa envidia
de que otra mujer poseyese su amor... no eran propios de una mujer madura.
      La cocina, aunque grande y bien equipada, pareca tan falta de calor humano como el resto de la casa. Mientras Lewis preparaba el t, Lacey empez a decorar
la cocina en su imaginacin: muebles de madera, azulejos en el suelo y quiz un par de alegres alfombrillas; en medio de la habitacin habra una mesa grande de
madera, para que toda la familia pudiese...
      De pronto, se dio cuenta de que desvariaba. En qu familia estaba pensando?, se pregunt con amargura. En la que Lewis le haba dicho que nunca tendra?
Despus de todo, se trataba de la casa de l, no de la suya.
Qu habra sido de la otra mujer? Habra abandonado a Lewis al saber que l no tena ninguna intencin de tener hijos? Cmo habra reaccionado ella misma?
Siempre haba anhelado tener una familia, con tres o cuatro nios. Si al principio de su matrimonio Lewis le hubiese dicho que eso no sera posible, qu habra
hecho ella? Lo habra dejado para buscar a un hombre con el que pudiese tener hijos sanos? O habra pesado ms su amor por Lewis y hubiese permanecido a su lado?
Habra estado dispuesta por aquel entonces a renunciar a su deseo de tener una familia para quedarse con l?
      Lacey sufri un pequeo estremecimiento. Crea conocer la respuesta, pero al mirar a su hija se pregunt muy preocupada... si todos aquellos aos de negarse
a s misma no se habran convertido en algo corrosivo y amargo que consumiera la esencia de su amor.
      -Ests muy callada.
      Lacey se puso tensa ante el suave sonido de la voz de Lewis. Ni siquiera se haba dado cuenta de que la observaba y se ruboriz al preguntarse durante cunto
tiempo habra estado estudiando su rostro y qu habra ledo en su expresin.
      Era terrible que Lewis supiese lo vulnerable que ella era ante l en el terreno sexual, pero sera mucho peor si descubra que lo amaba...
      Lacey volvi a estremecerse. Ahora, cuando ya haban transcurrido varios das, todava se despertaba por la noche con el vvido recuerdo de lo que sinti cuando
l la tocaba, y entonces volva a sentir deseo y anhelaba estar con l.
      -Lo ms probable es que est haciendo planes para decorar la casa -sugiri Jessica-. Cul de todas las habitaciones has seleccionado para los nios?
      -Es cierto que a la casa le falta el toque femenino -coment Lewis, ignorando el ltimo comentario de Jessica-. Despus de comprarla, yo... -se detuvo varios
segundos-. Pero an no habis visto los jardines; vamos, prefiero que no se nos haga tarde, ya que tengo reservada una mesa para esta noche.
      Como era la ltima velada que Jessica pasara en casa, Lewis haba insistido en invitarlas a cenar. Lacey sugiri que no haba ninguna necesidad, pero Jessica
declar que a ella le gustara mucho, y su opinin prevaleci.
      Los jardines estaban muy bien cuidados, pero en su mayor parte eran prados, con setos demasiado formales para el gusto de Lacey, aunque le encantaron los grandes
rboles que servan de cercado al jardn.
      Mientras Lewis y Jessica discutan la posibilidad de limpiar el estanque y poner pececillos de colores, Lacey cruz el prado hacia el pequeo cenador situado
en el lado opuesto.
      La glicina que lo cubra haba terminado su floracin, pero el rosal que se entremezclaba en sus ramas tena una gran profusin de rosados capullos, algunos
de ellos abiertos a medias, y cuyo dulce aroma impregnaba el aire.
      -Lacey, te sientes bien?
      Lacey no haba odo llegar a Lewis, y cuando se volvi hacia l, no pudo disimular la tensin que sufra.
      -Por supuesto que no me encuentro bien -respondi con tono cortante-. Cmo podra estarlo si todo este asunto cada vez se complica ms? Ya deberamos haberle
dicho algo a Jessica, pero nunca parece surgir el momento adecuado. Por cierto, dnde est ella?
      -Crey ver un pez en el estanque y lo est buscando. Habras preferido entonces que le dijsemos que nos acostamos para recordar los viejos tiempos? -en su
voz haba una gran amargura-. En realidad piensas que sera un buen ejemplo para ella darle el cariz que deseas a nuestras relaciones?
      -Qu relaciones? Entre nosotros no hay ninguna relacin.
      -En alguna ocasin s la hubo -expuso Lewis-. Cuando compr esta casa fue porque record que t soabas con tener una as. Fue por ti, Lacey, por ti la compr.
      Ella se puso an ms plida ante la cruel irona de ese comentario, y se apresur a volver la cabeza hacia otro lado. Las lgrimas hacan que los ojos le ardiesen
y tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlarlas.
      -Lacey, qu te sucede...?
      Se encontraban muy juntos y l se inclin hacia ella, con la mano apoyada en la pared, por lo que Lacey se encontr aprisionada.
      -Mira, s que todo esto significa mucha tensin para ti, y para ambos, pero debes pensar en que es por el bien de Jessica... Ella regresa maana a la universidad,
as que... Comprendo cmo debes sentirte... pero si...
      -Pero si qu? -pregunt ella con furia al interrumpirlo-. Si prcticamente no te hubiese suplicado que te acostaras conmigo el otro da, nada de esto habra
sucedido y no tendramos necesidad de fingir. Eso era lo que queras decirme, verdad? Adems, no creas que no s que...
      -Te equivocas, yo no iba a decir eso -manifest Lewis con calma-. Y respecto al hecho de que me hayas suplicado... Lacey, mrame -bast una rpida mirada para
su corazn latiera con demasiada fuerza-. Del modo en que yo lo recuerdo, no tuviste ninguna necesidad de suplicar.
      Lewis se acerc an ms a ella. Lacey percibi el calor que emanaba de aquel cuerpo y de nuevo experiment la urgencia de volverse hacia l, empezar a tocarlo
y...
      Debi de haberse movido sin darse cuenta, pues de pronto no hubo ninguna distancia entre ellos, y la mano que Lewis tena apoyada en la pared ahora la tocaba
a ella en el hombro para sostenerla y hacerla volverse hacia l.
      -Lacey.
      Al musitar l su nombre, la calidez de su aliento hizo que sus labios se suavizaran y reclamaran un beso.
      Lewis pos su boca con un lnguido y sensual movimiento sobre la suya. Pareca querer saborear el gusto del contacto. Los labios la acariciaban como si su
nico propsito en la vida fuese halagarla y darle placer.
      Ella hizo un intil esfuerzo por resistir, por recordar que a cambio de ese placer tendra que sufrir angustia y dolor por la prdida, pero sus sentidos estaban
demasiado abrumados para escuchar a la razn.
      Bajo la boca de l, ella emiti un suave y pequeo sonido de apreciacin y necesidad, y Lewis respondi estrechndola con ms fuerza mientras su cuerpo se
endureca por la excitacin.
      -Eh, pareja, no creis que ya basta de arrumacos?
      Los dos sufrieron una fuerte impresin al ser sorprendidos por Jessica. Cuando Lacey trat de separarse, l no se lo permiti y musit algunas palabras a su
odo:
      -No, todava no. No puedo.
      Ella empez a temblar, pero la urgencia en la voz de Lewis la hizo mirarlo. Sus ojos estaban muy oscuros, y sus pupilas enormes y casi negras. La tensin de
sus msculos era tan fuerte, que Lacey pudo sentirla.
      -Espera un minuto por favor, hasta que...
      Lacey frunci el ceo, confusa por la mezcla de irritacin y amargura que haba en la voz de Lewis.
      -Lacey, estoy muy excitado -explic Lewis-, y, a pesar de que Jessica sabe que somos amantes, me dara mucha vergenza que notase algo. Soy su padre y...
      Se interrumpi al notar que Lacey se ruborizaba, aunque en los labios tuviera una sonrisa.
      -As que an te sucede. Es sorprendente. Recuerdas que la primera vez que hicimos el amor te negaste a mirarme y te dio mucha vergenza cuando...?
      -De verdad pienso que cuanto antes fijis la fecha de la boda, ser mejor para todos -les dijo Jessica con burlona severidad mientras se acercaba a ellos-.
Tenas razn, pap -aadi, mirando a Lewis-. Despus de todo, no se trataba de ningn pez.
      Lacey y l an estaban muy juntos, pues ella no se atreva a moverse. Si Lewis estaba tan excitado como deca, ella se sentira ms avergonzada que l si Jessica
llegase a notar algo.
      Lacey sinti que un ligero escalofro recorra su cuerpo; una mezcla de orgullo y dulce dolor por saber que todava poda tener ese efecto sobre l.
      "No seas ridcula", se amonest. "Se trata de una reaccin fsica que cualquier mujer podra provocar. En el aspecto personal no tiene ningn significado...
no quiere decir nada, as que ser mejor que no te emociones".
      Transcurrieron ms de diez minutos antes de que Lewis la dejase ir, y aun entonces, mientras los tres se encaminaban juntos hacia la casa, l la mantuvo a
su lado, mientras le pasaba un brazo por los hombros.
      Mientras Lewis las llevaba a casa en el coche, Lacey se senta tan exhausta por la tensin emocional que soaba con irse a la cama y quedarse all hasta que
todo hubiese terminado y su vida hubiera vuelto a la normalidad.
      Pero si eso era lo que en realidad quera, por qu pensar en vivir sin l la haca sentir tanta tristeza y desolacin?
      Si ya una vez lo haba perdido y haba logrado vivir sin l, no le faltara el valor para hacerlo de nuevo, reflexion Lacey mientras se preparaba para la
cena.
      Por suerte, su casa slo tena dos dormitorios, y Lewis haba tenido que hospedarse en un hotel de la localidad.
      -Os voy a extraar mucho cuando me vaya -coment Jessica al entrar en el dormitorio de Lacey-. Pero me consuela pensar que no ser por mucho tiempo, pues estaremos
juntos de nuevo durante las siguientes vacaciones. Ya me he puesto de acuerdo con Ian para que me hagan las pruebas necesarias en esos das, lo que me recuerda que
debo llamarlo por telfono para confirmar la fecha y hora de mi cita -su semblante se oscureci un poco-. La otra noche estuve pensando en lo afortunada que soy.
No slo por haber nacido, sino por vivir en esta poca, cuando los adelantos de la ciencia mdica permiten que no tenga que tomar una decisin tan drstica como
la de Lewis. Mam, por cierto se me ha ocurrido algo. La otra mujer... esa por la que pap te abandono...
      -Jess... por favor. No quiero hablar de eso -la interrumpi Lacey-. Jess... no te... emociones tanto acerca de que tu padre y yo volvamos a... a estar juntos.
Quiero decir que... es muy pronto para asegurar que nuestra relacin puede funcionar.
      -Pero qu dices? -Jessica la mir de frente y luego solt la risa-. Ay, mam, tendra que estar ciega para no darme cuenta de que estis muy enamorados. La
manera en que pap te mira cuando cree que nadie lo ve me hace recordar la mirada de un perro hambriento cuando tiene ante s un hueso muy, muy delicioso.
      Lacey baj la mirada para que su hija no pudiese notar la traicionera emocin que apareci en sus ojos.
      Lewis era un gran actor, tena que reconocrselo, pero su representacin no beneficiara a nadie. En algn momento tendran que decirle la verdad a Jessica,
aunque no antes de conocer el resultado de las pruebas. Entonces los necesitara a ambos.
      -Por qu no te vas con pap a su casa maana, cuando se vaya l? -sugiri Jessica-. Despus de todo, nada te lo impide, o s?
      -Recuerda que tengo un trabajo.
      -S, pero imagino que lo dejars cuando volvis a casaros -manifest Jessica con un brillo especial en la mirada-. S que querrs continuar con tu ayuda en
la recaudacin de fondos, y que pap te apoyar. Pero cuando tengis una nia, entonces...
      Lacey suspir y se puso de pie.
      -Ser mejor que bajemos -le indic a su hija-. Lewis no tardar en llegar.

Captulo 8
      Lewis las llev a cenar al mismo restaurante en el que Lacey estuvo con Jessica la noche de la entrega del cheque.
      Sin duda, a los ojos de cualquier extrao, presentaban la imagen de una familia en la que reina el amor. Lacey sinti dolor ante sus pensamientos y tuvo que
cerrar los ojos. Slo ella saba lo mucho que anhelaba que aquella imagen fuese real.
      -Mam, te encuentras bien? -inquiri Jessica con ansiedad-. Te has puesto muy plida.
      -Me encuentro un poco cansada, eso es todo -expres Lacey con una sonrisa forzada.
      Cuando Lewis le pregunt qu vino prefera tomar, ella se limit a mover la cabeza, y no vio que Jessica se acercaba a su padre y le musitaba algo al odo.
Despus l pidi champn al camarero.
      Un rato despus, al ver que llevaban una botella de champn en un cubo con hielo, Lacey abri mucho los ojos a causa de la sorpresa.
      -Fue idea de Jessica -explic Lewis-. Dice que tenemos que celebrar nuestra reconciliacin en toda regla y brindar por el futuro.
      Lacey hizo un esfuerzo por aparentar alegra, pero estaba tan nerviosa que senta nuseas y por las miradas que Lewis le diriga se dio cuenta de que a l
no haba logrado engaarlo.
      Cuando la velada por fin termin, fue un gran alivio para Lacey. El viaje de vuelta a casa en el cmodo coche de Lewis fue una especie de arrullo para ella
y tuvo que hacer grandes esfuerzos para no dormirse.
      Cuando Lewis aparc frente a la casa, Lacey apenas poda moverse.
      -No ests tan tensa -le dijo Lewis cuando Jessica baj del coche-. No me quedar con vosotras en la casa. Slo os acompaar hasta la puerta.
      Pero Jessica tena una idea diferente.
      -Voy a irme a acostar de inmediato -declar al llegar ante la puerta de la casa-. As que no debis preocuparos porque haya otra indiscreta interrupcin. A
juzgar por el beso del que fui testigo esta tarde, s que queris estar solos.
      Lacey sinti una especie de mareo al or esas palabras y Lewis se apresur a sostenerla. Ella no se senta capaz de volver a estar a solas con l, pero si
pona alguna objecin, Jessica empezara a hacer preguntas.
      -Lo siento -manifest Lewis cuando Jessica, despus de darles las buenas noches, subi a su habitacin-. Pero sintate un momento, mientras voy a preparar
un poco de t.
      Lacey asinti con la cabeza, y sinti un gran alivio al quitarse los zapatos y arrellanarse en el sof.
      Cuando Lewis volvi con el servicio del t, la encontr dormida y aprovech el momento para contemplarla. Cuando esa tarde la tuvo en sus brazos, sinti que
ella deba estar siempre a su lado. Con todo cuidado coloc la bandeja sobre la mesa y entonces se acerc al sof.
      -Lacey.
      El sonido de la voz de Lewis la sac a ella de su sueo. Lacey parpade confusa y luego abri los ojos.
      -Lamento haberte despertado -expres Lewis-, pero si te quedas con las piernas dobladas as durante mucho tiempo, se te entumecern. Ya tengo listo el t.
      Lacey dirigi la mirada hacia la bandeja con el servicio de t. Se senta desorientada y cansada, como si hubiese permanecido dormida mucho tiempo.
      Al hacer el esfuerzo por sentarse bien y poner los pies sobre el suelo, Lacey sinti calambres en las piernas. Gimi de dolor, Lewis empez a darle un masaje
en sus doloridos msculos.
      El dolor empez a disminuir de inmediato, lo cual constituy un gran alivio.
      -Ya... ya no tengo nada -le indic a Lewis con voz ronca, a la vez que se retiraba de l y trataba de sentarse derecha.
      Entonces l se incorpor y se sent junto a ella en el sof, con lo cual sus cuerpos quedaron demasiado cerca uno al otro.
      De inmediato, Lacey se arrepinti por haber escogido el sof y no una de las sillas.
      -Parecemos dos adolescentes que temen ser descubiertos -coment Lewis mientras serva el t-. El problema es que ahora no tememos que nos sorprendan haciendo
algo prohibido, sino por todo lo contrario.
      -No creo que Jess baje -opin Lacey, mirando el reloj de pared.
      -Es demasiado pronto-expres Lewis-. Jessica supone que somos unos enamorados impacientes, pero tambin tenemos planes que hacer y... un futuro del que hablar.
      Lacey inclin la cabeza para que l no se diese cuenta de la gran emocin que haba en sus ojos. Cuando Lewis hablaba de que eran amantes y de su futuro juntos,
ella no poda evitar emocionarse.
      Haca muy poco tiempo que Lewis estaba de nuevo en su vida, pero ella ya se senta demasiado dependiente de su presencia, de poder verlo... hablar con l...
as que, sin importar el intenso dolor que el fingimiento le causara, lo que tendra que soportar cuando l se fuera sera mucho peor.
      Lacey intent encontrar un tema de conversacin que la distrajese y alejara su mente de su vulnerabilidad emocional.
      -Debi de ser un momento muy difcil para ti cuando descubriste... cuando te enteraste de... tu enfermedad; en especial porque, como Jessica, creciste sin
conocer tu problema.
      Lo mir y pudo ver la emocin en sus ojos.
      -Difcil? S, supongo que lo fue, aunque en esa poca tena cosas muy importantes que atender... demasiadas en que pensar. En realidad, no dediqu tiempo
a pensar en ello o...
      Se detuvo de modo brusco, lo que hizo sospechar a Lacey que l haba estado a punto de tocar un tema del que prefera no hablar: la mujer que haba sido duea
de su verdadero amor, y con la que haba compartido el descubrimiento de su enfermedad.
      Lacey trat de imaginarse cmo habra reaccionado ella si hubiese conocido el problema de Lewis cuando todava estaban casados. Qu habra hecho? Y cmo
habra reaccionado aquella desconocida?
      Sin querer ser entrometida, pero al mismo tiempo con la sensacin de que tena que preguntar, Lacey se dirigi a Lewis.
      -Cmo te enteraste? Me dijiste que no sabas nada de tu problema gentico cuando nos casamos y...
      -Mi padre fue quien me lo dijo. O ms bien, me escribi sobre ello.
      -Tu padre? -Lacey lo contempl con incredulidad.
      -S. Recuerdas lo mucho que me alentaste a ponerme en contacto con l? Cuando las autoridades de Australia por fin pudieron encontrarlo, le escrib explicndole
quin era yo, dicindole que mam haba fallecido y que me... gustara mucho saber ms sobre l. Pas mucho tiempo sin que mi carta obtuviese respuesta, pero un
da me lleg una misiva, que por cierto no era lo que yo esperaba -dijo con pesadumbre-. En ella, mi padre me deca que la razn, o una de las razones por las que
haba dejado a mi madre, era que haba descubierto que ella era portadora de un trastorno gentico. Parece que ella lo supo siempre, pero lo mantuvo en secreto.
Cuando yo nac, el asunto se complic, pues se llevaron a cabo varias pruebas y la verdad sali a la luz.
      Lewis permaneci pensativo durante unos cuantos segundos y despus sigui adelante.
      -A mis padres se les dijo que si yo haba heredado ese desorden gentico, lo ms probable era que no lograse sobrevivir a la adolescencia. Mi padre era uno
de esos hombres para quienes tener un hijo constituye una prueba de su virilidad. Pero cuando supo que yo nunca sera un hombre normal, no pudo enfrentarse a lo
sucedido, as que prefiri dejar a mi madre, divorciarse de ella e irse a vivir a Australia. Ella nunca me cont nada, y, por una irona del destino, yo result
ser uno de esos rarsimos casos en los cuales a pesar de haber heredado el gen defectuoso, los efectos nunca se materializan. Cuando recib aquella carta de mi padre,
al principio no pude... o no quise... creer lo que en ella me deca. Fue como una pesadilla... o como descender a los infiernos. No saba qu hacer.
      Hizo una nueva pausa.
      -Todo lo que s, es que no poda aceptar la idea de hacer pasar a ninguna mujer por los sufrimientos que mi madre tuvo que soportar durante aos; y, sobre
todo, cuando al dar a luz supo que haba tenido un hijo varn. Entonces yo...
      -Optaste por una vasectoma -complet Lacey por l.
      Lewis titube por un momento. Su rostro estaba muy plido y tenso.
      -S. Opt por la vasectoma -afirm con tono lgubre.
      Lacey no supo qu decir, pues se senta abrumada por la impresin y la comprensin. Cmo poda haber padres capaces de tratar tan mal a sus hijos?
      -Si yo no te hubiese sugerido que buscaras a tu padre... -empez a decir Lacey con un sentimiento de dolor, pero l no le permiti continuar.
      -No, no debes decir eso. Fue mejor que lo descubriera yo y no... -Lewis se detuvo y Lacey imagin que pensaba en la otra mujer. Qu habra sido de ella? Por
qu se habran separado? Habra sido debido por la enfermedad de l?
      Lacey se acerc a Lewis y le coloc una mano en el brazo. Bajo las puntas de sus dedos sinti el calor de la piel de l y la dureza de sus msculos.
      Volvi la mirada hacia l y vio la desolacin en sus ojos.
      -Lewis -le dijo con suavidad-, lo siento mucho. No s que sucedi entre vosotros... entre ella y t, pero ninguna mujer que ame... a un hombre podra darle
la espalda porque l... porque l hubiese tomado la decisin de no tener hijos... sin importar lo mucho que ella los deseara.
      Mientras hablaba, Lacey supo que si ella hubiese podido escoger... a pesar de que con desesperacin an ansiaba tener varios hijos... no hubiera titubeado
en sacrificar esa necesidad para estar al lado de l, pues Lewis era, y siempre lo fue, el amor de su vida.
      -Tal vez tengas razn, pero no habra podido vivir en paz si le hubiese pedido a una mujer, en especial a una que saba cunto anhelaba tener hijos, que renunciase
a ellos... sin importar lo mucho que pudiera amarme. Haber hecho algo as hubiera sido burlarme de ella, de nuestro amor.
      Mientras hablaba, Lewis la miraba, y, por alguna razn, sus palabras la hicieron estremecerse y sentir tanto dolor como si hubiesen estado dirigidas a ella
misma.
      -Lacey, t eres muy compasiva -indic con crudeza-. La clase de mujer que hace que un hombre caiga con peligrosa facilidad en la tentacin de amarla.
      Y entonces Lewis levant las manos hacia su rostro, las coloc con ternura en sus mejillas y se inclin para besarla en la boca.
      Con los ojos anegados de lgrimas, ella reconoci que se trataba de un beso de paz... y de tristeza... desprovisto de toda pasin o necesidad; pero el beso
fue adquiriendo calor e intensidad.
      Casi sin saber lo que haca, Lacey se acerc ms a Lewis, mientras su boca se aferraba incitante a la de l.
      De pronto, en el exterior de la casa se oy el ulular de un bho y Lewis la solt, separndose de ella.
      -Ser mejor que me vaya. Ya es muy tarde.
      -Recuerda que Jessica se ir por la maana -le indic Lacey al ponerse de pie.
      En la penumbra l titube, casi como si dudase entre irse o volver a acercarse a Lacey. Ella contuvo el aliento mientras esperaba. Y entonces no supo si sentir
desilusin o alivio cuando l por fin se encamin hacia la puerta.
      -No, no se me olvidar.

      -Mam, ha llegado el momento de la despedida -manifest Jessica con tristeza mientras colocaba la ltima maleta en el coche-. Pero no lo lamento tanto como
otras veces, pues cuando venga a casa en vacaciones, mi padre y mi madre me esperarn juntos en casa.
      Al or a su hija, Lacey sinti culpa, dolor y algo parecido a la furia.
      Aunque muy pronto se desvaneci el enojo, pues no poda culpar a su hija por haberlos sorprendido en la cama.
      Lewis ya se haba ido. Haba llegado temprano para desearle buen viaje a Jessica y se fue en seguida, pero antes indic a Lacey en privado que se iba para
que ella pudiera estar un poco tiempo a solas con Jessica. Su consideracin la sorprendi e hizo que se le llenasen los ojos de lgrimas.
ltimamente se haba vuelto demasiado emotiva y con frecuencia perda el control de sus sentimientos.
      Haba deseado que Lewis se fuese, se sinti aliviada al verlo partir; sin embargo, al mismo tiempo deseaba que se quedara, que... qu esperaba de l? Que
la amara como cuando lo conoci? Sera en realidad tan estpida?
      El problema era que durante los ltimos das, con su fingida relacin, su cerebro estaba muy confundido y a veces le pareca que todo era verdad. Cuando Lewis
estaba junto a ella, cuando la tocaba y cuando la miraba, su necesidad de responder ante l era tan intensa, que casi no poda controlarla.
      Faltaba en realidad poco tiempo para que le practicasen las pruebas a Jessica, y tan pronto como conocieran el resultado, podran empezar a convencerla de
que, despus de todo, no formaran pareja.
      Pero mientras tanto, podra concentrarse en su trabajo, se record Lacey a s misma mientras daba a Jessica un ltimo y carioso beso.

      Lacey haba avisado a Tony Aimes que esa maana llegara tarde a la oficina, as que no estaba preocupada a ese respecto.
      Cuando por fin se encontr all, Tony la recibi con entusiasmo, a la vez que le daba un prolongado y carioso abrazo.
      Por los comentarios que le hizo Tony mientras trabajaban, Lacey pudo adivinar que ya se haba enterado de lo de Lewis, aunque no le hizo ninguna pregunta directa
sobre dicho asunto.
      Lacey trabaj hasta tarde, debido a un asunto que le lleg a ltima hora, y, cuando por fin pudo irse a su casa, se senta tensa y cansada.
      En lo ms profundo de su mente se albergaba el peligroso pensamiento de desear que Lewis se pusiera en contacto con ella. Era una esperanza y tambin un temor.
      La tarde transcurri sin que el telfono sonase ni una sola vez, y Lacey se alegr de que Lewis no hubiese tratado de ponerse en contacto con ella; pero cuando
se fue a acostar, pens en l y se pregunt qu estara haciendo.
      Durante el resto de la semana, Lacey estuvo muy ocupada porque tuvo que ocuparse del trabajo acumulado durante su ausencia; sin embargo, a pesar de su cansancio,
no lograba dejar de pensar en Lewis y no poda dormir bien.
      El viernes por la noche, Lacey acababa de llegar a su casa, cuando el telfono son. Con el corazn en vilo, se apresur a levantar el auricular. Se trataba
de Ian, que llamaba para confirmar la cita de las pruebas de Jessica.
      -Por cierto -aadi con cierta timidez-, quiero felicitarte -como Lacey no dijo nada, Ian prosigui con tono incmodo-: Jessica me lo ha contado y debo decirte
que me impresion bastante. Yo no tena idea de que Lewis y t... Por supuesto que estoy muy contento por ambos, y es obvio que Jessica se siente feliz. Segn me
dijo, todava no habis fijado la fecha, pero...
      -Te dijo Jessica que Lewis y yo vamos a casarnos? -lo interrumpi Lacey con voz ronca.
      -S, as fue. Lacey, debo decirte que Lewis es un hombre muy afortunado y que deseo que seis muy felices. Los dos... pero en especial, t, aunque yo tena
la esperanza de...
      Mientras Ian segua hablando, Lacey cerr los ojos, agradecida de encontrarse a solas para que nadie fuese testigo de su vergenza. Cmo haba podido ser
tan indiscreta Jessica?
      Cuando colg el telfono, Lacey estaba muy aturdida y su primer impulso fue llamar a Jessica, pero de inmediato comprendi que era un error.
      Ian no era chismoso y adems era buen amigo suyo, pero... Los msculos de su estmago se contrajeron al pensar en las murmuraciones que habra cuando la gente
supiera que ella y Lewis no volveran a casarse.
      Jessica era todava muy joven y no dara mucha importancia a las opiniones y comentarios de los dems. Y respecto a Lewis... l no viva all y no tendra
que enfrentarse a las habladuras, pero ella...
      Lo nico que poda hacer era ir a ver a Lewis para decirle lo que haba pasado y quiz entre los dos encontraran el modo de reparar el dao que sin querer
Jessica haba hecho.
      Haca calor y. antes de salir. Lacey se dio una ducha y se puso pantalones vaqueros y una camiseta.
      Cuando llevaba recorrido medio camino hacia la casa de Lewis, Lacey se dio cuenta de que poda haberlo llamado por telfono.
      Pero algunas cosas siempre era mejor decirlas en persona, pens Lacey aunque saba que en realidad la llamada de Ian era slo un pretexto para ir a buscar
a Lewis... y estar con l.
      Trat de hacer caso omiso a sus perturbadores pensamientos y se concentr en conducir.
      Era una hermosa tarde de primavera, y el paisaje del campo era de un verde exuberante. Al pasar cerca de una pareja que caminaba cogida de la mano, Lacey sinti
envidia y nostalgia, y un nudo en la garganta.
      Lewis y ella tambin haban caminado alguna vez cogidos de la mano, y mirndose a los ojos llenos de amor por uno por el otro.
      Cuando Lacey lleg ante la casa de Lewis, tuvo plena conciencia del aire de abandono y soledad que rodeaba al lugar.
      Llam a la puerta, pero nadie le respondi. El coche de Lewis no estaba a la vista. "Has visto lo que consigues por ser impetuosa y estpida?", se dijo con
enojo. "Tienes muy bien merecido que Lewis no est aqu".
      Sin embargo, en lugar de apresurarse a entrar de nuevo en su coche, Lacey rode la casa y se dirigi hacia el jardn posterior.
      Lewis. Era una completa estupidez que an lo amara y lo desease tanto, a la vez que senta que le haca tanta falta como si su presencia fuese necesaria para
completar su desarrollo fsico y emocional, reflexion Lacey, mientras paseaba por el jardn.
      Las rosas trepadoras que llenaban las paredes del cenador desaparecieron bajo las lgrimas. Cmo era posible que, despus de case veinte aos de firme control
de sus emociones, se comportase como una jovencita enamorada y llorona? Quiz porque ella s estaba muy enamorada, con un amor profundo y sin esperanzas.
      Lacey se cubri el rostro con las manos y solloz en silencio mientras su cuerpo se sacuda con movimientos espasmdicos.
      Lewis. Lo amaba tanto...
      A cierta distancia se oy el sonido de un coche, pero ella apenas lo capt por la intensidad de su tristeza.
      Lewis. Ahora ya era demasiado tarde para desear que el destino no lo hubiese hecho volver a su vida.
      Lo primero que vio Lewis al entrar en el camino que conduca hacia su casa, fue el vehculo de Lacey, y mientras aparcaba, pens que deba ocurrir algo malo.
      Mientras el miedo le estrujaba las entraas, el corazn aceler sus latidos. Jessica. Las pruebas. Al dar la vuelta a la casa y ver a Lacey de pie y de espaldas
a l, sinti confirmados sus peores temores.
      A toda prisa cruz el jardn para acercarse a Lacey; la llam por su nombre y ella, al or su voz, volvi la cabeza.
      A la luz del sol, Lewis pudo ver con toda claridad las huellas del llanto en su rostro, as como el dolor que haba en sus ojos.
      Sin siquiera pensar en lo que haca, la estrech entre sus brazos y la sostuvo contra su cuerpo. Entonces levant una mano y la coloc sobre su cabello, mientras
su cuerpo se estremeca tanto como el de ella.
      -Lacey. No llores... por favor no lo hagas, cario. Dime lo que sucede... se trata de Jessica, es que ella...?

Captulo 9
      "Jessica!"
      Lacey se puso tensa y levant la cabeza, que hasta ese momento haba descansado sobre el pecho de Lewis.
      La preocupacin y la ternura que haba demostrado l al llegar en un momento tan inesperado, cuando su mente estaba dedicada a sus lgubres pensamientos, la
haba dejado sin defensas, pero ya haba vuelto a la realidad.
      Al sentir que temblaba, Lewis la estrech con ms fuerza, y ella le oy exhalar un profundo y estremecedor suspiro.
      -Lacey, cario... Mrame y dime qu sucede. "Cario"... la haba llamado cario. Lacey se sinti confusa y dirigi hacia l la mirada.
      -No, no se trata de Jessica -se las arregl para decirle con voz ronca-. Ella... ella est bien.
      -No le pasa nada a Jessica? -insisti Lewis con el gesto adusto y tenso, y ella esper que de un momento a otro la soltase en un movimiento de repulsin y
rechazo; sin embargo, aunque afloj un poco la presin de su brazo, no la solt y la mano con la que le acariciaba el cabello se pos ahora en su nuca, dndole masaje
sobre sus tensos msculos-. Entonces qu pasa?
      Lewis la miraba con tanta intensidad, que ella tuvo que desviar la vista, incapaz de sostener el escrutinio. La mirada de l baj hasta la boca de ella y all
se detuvo. Lacey sinti entonces como si hubiera existido un contacto real y aquella boca se hubiera posado en la suya.
      -Lacey -exclam Lewis con voz dura-. Has llorado -dijo, y le toc el rostro con la yema de los dedos para trazar las huellas de lgrimas-. Sucede algo malo?
      Incapaz de responder, ella asinti con la cabeza, y en ese preciso momento, una abeja se acerc a Lacey. Al inclinar la cabeza para evitarla, un mechn de
su cabello toc la piel de Lewis, quien levant la mano y entrelaz los dedos en sus sedosos cabellos, y cuando ella lo mir sorprendida, l musit su nombre e inclin
la cabeza hacia ella.
      Ella estaba como hipnotizada y fue incapaz de luchar por retirar su cuerpo del cerco de aquellos brazos y de alejar la mirada de aquella boca.
      Slo cuando por fin la toc, Lacey cerr los ojos, mientras todo su cuerpo se estremeca de ansiedad.
      Su mano la toc en el rostro, a la vez que se lo sostena con ternura, antes de permitir que sus dedos subieran hasta el cabello y empezara a besarla.
      La piel de Lewis exudaba su clido e intenso aroma, lo cual acrecent la excitacin de Lacey y la hizo presionar an ms su propio cuerpo contra el de l.
      -Lacey.
      Ella lo provocaba y l la deseaba. Los sentidos de Lacey vibraban de jbilo al saber con claridad que l experimentaba lo mismo que ella.
      -Te deseo tanto -le oy musitarle con voz temblorosa al odo-. Tanto, tanto, tanto.
      Lewis continuaba besndola y ella le respondi con pasin.
      Lacey saba que ella era la responsable de lo que suceda, que haba sido quien alent la pasin que ahora compartan.
      Su mente le envi un alud de advertencias y objeciones pero sus sentidos las ignoraron. Deseaba perderse en el ertico sonido de la respiracin de Lewis, el
suave sonido de sus manos al moverse contra su cuerpo.
      A su alrededor, el jardn estaba impregnado del rico aroma de las rosas. Durante la semana no haba llovido, y cuando Lewis la hizo tumbarse en el csped,
Lacey sinti el calor de la tierra y el fresco olor de la hierba. Sin darse cuenta de lo que haca, acerc su rostro al de Lewis en busca de la reanudacin del beso
que haban compartido.
      Lewis pareca titubear, mientras le acariciaba el rostro con ternura y la miraba a los ojos. Ella pudo leer la pregunta que l an no haba expresado en voz
alta. Lacey sinti que su corazn se estremeca y que haba un millar de razones por las que no debera hacer eso, pero nada importaba.
      Al extender hacia l sus temblorosas manos, Lacey lo mir a los ojos y lo que vio casi la hizo sentirse mareada.
      -El sentido comn me indica que no deberamos hacer esto -manifest Lewis con voz ronca al inclinarse sobre ella-. Pero en este momento lo nico que deseo
es tenerte entre mis brazos. Recuerdas cmo sola ser esto para nosotros?
      -No he dejado de soar en ello -confes Lacey con los ojos muy abiertos y oscuros en un reflejo del deseo masculino.
l se encontraba inclinado sobre ella y le desabroch la camisa para dejar su torso desnudo y listo para recibir la caricia del sol y de sus manos y labios.
      Lacey se estremeci con violencia. El contacto de los labios de Lewis era tan familiar, tan... tan tierno... tan... adorable.
      Entrelaz las manos en la nuca de l y arque el cuerpo en fiera respuesta al sentir que los dedos de Lewis se posaban sobre sus desnudos senos mientras sus
labios probaban su piel baada de sol.
      -Eres tan hermosa... tan perfecta.
      El humilde y maravillado tono de la voz de Lewis provoc que la emocin le cerrase la garganta.
l la bes entre los senos y despus subi a la cima e inici una serie de besos tan tiernos y delicados que parecan insinuar que l temiese lastimarla.
      Cuando Lewis se alej de ella y con cuidado cubri su desnudez con la camisa, los sentimientos de Lacey debieron mostrarse en sus ojos, pues de sbito cambi
la mirada de Lewis y apareci en ella un brillo oscuro.
      -Lacey, no es que no quiera hacerlo -expres con voz ronca-. Es que tengo miedo... mucho miedo... de perder el control de m mismo y... He soado con esto
durante tanto tiempo... te he deseado y anhelado tanto... -entonces not que ella lloraba y se detuvo-. Qu sucede... no quieres que...
      La lgica le indicaba a Lacey que deba decirle de manera enftica que se detuviese, pero una vez ms sus sentidos se negaron a escuchar. l se encontraba
ahora sentado, muy tenso, y la observaba con ansiedad y los ojos ensombrecidos.
      Ella tambin se incorpor, pero saba que no haba modo de poder comunicar lo que haba en su corazn, ninguna manera de poder decirle con sencillez lo mucho
que lo amaba y deseaba... sin arruinar la magia del momento.
      Ella ya no era ninguna chiquilla gobernada por el qu dirn. Ahora era una mujer libre de tomar sus propias decisiones. Podra ceder a su amor por Lewis y
demostrarle lo mucho que lo necesitaba y deseaba... aunque despus sufriera.
      Antes de perder el valor, Lacey extendi sus temblorosas manos hacia l y empez a desabrocharle la camisa.
      Por un momento Lewis no se movi, pero cuando se dio cuenta de lo que ella haca, se decidi a ayudarla y se despoj de la camisa.
      Era ridculo que la vista del pecho desnudo de un hombre la afectase tanto y que...
      Lacey le toc en el cuello con los labios, al principio de modo titubeante, con un contacto incierto, insegura de la reaccin fsica de l. Despus desliz
las manos por su torso. El vello era clido y hmedo, y su tetilla era un punto de dureza contra su palma. Con lentitud, sus besos empezaron a ser menos titubeantes
y a demostrar ms certeza en su ansiedad.
      Lacey lo oy gemir, y ese sonido la emocion, y entonces sus caricias se hicieron ms intensas y atrevidas.
      -Lacey, no lo hagas -expres l con voz temblorosa y los labios contra el odo de ella-. Por favor no lo hagas, a menos que de verdad me desees tanto como
yo a ti.
      Ella alej los labios con renuencia mientras la expresin de sus ojos hablaba tanto de su amor como de la necesidad que tena de l.
      -No te parece que es obvio lo mucho que te deseo? -pregunt con voz trmula.
l contuvo el aliento mientras una oleada de calor recorra su cuerpo. Sus manos tomaron los senos de Lacey y hundi la cabeza en aquel clido cuerpo.
      Al principio la succin de su boca fue cuidadosa y controlada, pero aun as, a la mente de Lacey acudieron un millar de recuerdos y su cuerpo reaccion tanto
a stos como a las caricias de Lewis, lo que provoc que se arqueara y clavara las uas en los hombros de l, mientras sofocaba un pequeo gemido de deseo al sentir
la emocin que la embargaba.
      De pronto, Lewis perdi el control de sus actos y la presin de su boca se volvi urgente y anhelante. Ella gimi y se aferr a l con los sentidos abrumados
por el placer que reciba.
      La presin de aquellos dientes sobre la delicada piel de su pezn signific un agudo y fiero placer sensual, una ertica declaracin de la magnitud de su deseo
por ella.
      Lacey no saba cundo y cmo se haban desnudado, pero sentir su cuerpo desnudo contra el suyo aument su deseo y se puso tensa.
      -Qu sucede? -inquiri Lewis al sentirla tensa-. Si has cambiado de opinin y ya no deseas que...
      Incapaz de hablar, ella movi la cabeza y tom la mano de l para colocarla contra su propio cuerpo para que pudiese averiguar por s mismo lo mucho que lo
deseaba.
      Lacey record que, al principio de su unin, ella se senta muy nerviosa al verlo desnudo, o quiz hasta un poco asustada; no obstante, ahora agradeca la
libertad que l le daba de mirarlo, y tocarlo, dndose cuenta de que la reaccin ertica de l aumentaba con cada caricia.
      Al ver que l deseaba que ella aumentase su propio deseo, Lacey se inclin para acariciarlo con los labios y mostrarle con cuanta pasin lo deseaba.
      -Lacey... oh, cielos, Lacey -gimi l.
      Y entonces la estrech entre sus brazos, la posey de manera inmediata y poderosa. Ella grit, sin poder contener su necesidad e incapaz de soportar el placer
en silencio; movindose contra l, musitando su nombre y dicindole lo mucho que lo deseaba y necesitaba.
      Aquella fusin de sus cuerpos signific una poderosa explosin de sensacin que dej a Lacey dbil y aturdida, aferrada al cuerpo de Lewis.
      -Durante todos estos aos no ha habido ni un solo da, ni una sola hora, en que no haya anhelado tenerte conmigo y en que... no haya recordado lo que... sola
haber entre nosotros y el deseo que para m no se haba apagado -murmur Lewis-, pero ahora comprendo que aquellos recuerdos eran tan slo un plido reflejo de la
realidad. Y fue una suerte, pues no podra haber soportado vivir con recuerdos tan reales... aunque supiera que...
      -Que las cosas no haban funcionado bien entre t y... y la mujer por la que me dejaste?
      -Qu dices? -le sostuvo la cabeza para que no pudiese desviar la mirada-. A qu mujer te refieres? -exigi saber Lewis con voz ronca-. Pero si nunca ha habido
otra mujer para m. Te dej creerlo porque... porque as sera menos difcil para m irme y convencerme de que mi proceder era el correcto... que al dejar de quererme
a m, t encontraras otro hombre que... que pudiese darte los hijos que tanto anhelabas, y as llegases a sentir hacia m por lo menos agradecimiento.
      -No hubo ninguna mujer? -a Lacey le pareca que no haba comprendido bien-. Pero si t me lo dijiste. T mismo...
      Lewis movi la cabeza.
      -No, lo dijiste t. Yo me limit a exponer el hecho de que nuestro matrimonio tena que terminar. Ni siquiera se me haba ocurrido pensar en esa excusa, pues
todava me encontraba muy aturdido por el descubrimiento de lo que haba heredado y todo lo que poda pensar era que no deba permitir que te enterases... y que
no poda permitir que tu vida fuese destruida como la ma lo haba sido.
      -No hubo ninguna mujer -repiti Lacey con lentitud-. Quieres decir que me dejaste... que te divorciaste de m debido a...?
      -Debido a que me haba enterado por mi padre del gen defectuoso que haba heredado.
      -Fue esa la razn de que te divorciaras de m y me dejaras creer que ya no me amabas porque te habas enamorado de otra mujer? -el horror que senta era evidente
en su voz-. De verdad me creste tan dbil y tan... tan superficial como para pensar que saber la verdad significara una diferencia para m? Es que no te diste
cuenta de lo mucho que te amaba?
      El rostro de Lewis se haba puesto lvido.
      -S, saba que me amabas -declar con sencillez y sin evasivas-. Pero tambin saba que queras tener hijos y de lo importante que para ti era la formacin
de una familia propia. Si antes de casarnos me hubiese enterado de mi enfermedad, si lo hubiese sabido durante mi niez... lo habra discutido contigo con honestidad...
pero... pero no fue as y... cuando te casaste conmigo, lo hiciste en la creencia de que podramos tener hijos. Me dijiste lo importante que para ti era tenerlos,
recuerdas? Entonces, con qu derecho poda decirte que la existencia de esos hijos sera imposible?
      -Pero yo te amaba a ti... no al mtico padre de mis soados hijos, que ni siquiera haban sido concebidos! -protest Lacey con vehemencia.
      -Lacey, eso lo dices ahora, pero entonces eras muy joven. S que me amabas y s que eras... eres... leal a m y que habras permanecido a mi lado sin dejarme
de amar... por lo menos durante cierto tiempo; pero, cunto tiempo habra durado ese amor? Un ao... quiz dos... quiz un poco ms, pero para m habra sido imposible
vivir con el miedo constante de que algn da me dieras la espalda... de que algn da tu necesidad de tener hijos sobrepasara tu lstima por m. Tena que dejarte
libre. Libre para encontrar a alguien ms -Lewis se detuvo un momento y entonces pregunt--: Por qu nunca hubo para ti nadie ms?
      -La herida que me infligiste fue demasiado profunda.
      Lacey comprendi que su comentario era injusto y cruel.
      -No, Lewis, esa no es la verdadera razn. Es cierto que me lastimaste mucho. Me result difcil aceptar que mientras me decas que me amabas lo hacas pensando
en otra mujer. Senta miedo de confiar en algn otro hombre y creer en la posibilidad de que pudiese amarme... pero entonces naci Jessica y ella llen mi vida y
mi corazn. Adems... -levant la cabeza y lo mir a l a los ojos-. Ahora no tiene sentido mentir. Lewis, nunca he dejado de amarte. Por supuesto, intent olvidarte,
y en algn momento llegu a pensar que lo haba logrado, pero entonces comenc a soar contigo por las noches y a despertarme llorando de amor y deseo por ti. Quiz,
si hubiese logrado olvidarte, podra haber entablado relaciones con otro hombre.
      -Algo as me sucedi a m. Si yo hubiera podido olvidarte, tal vez me hubiese casado de nuevo. Quiz una divorciada con un par de hijos y que ya no desease
tener ms descendencia. Pareca la solucin ideal, pero nunca pude olvidarte y senta que sera imposible para m compartir con otra mujer la maravillosa intimidad
que tuve contigo.
      Lewis la mir con amor y despus aadi:
      -Lacey no podemos cambiar lo sucedido, pero s puedo decirte que jams he dejado de amarte que nunca dej de desear que las cosas hubiesen sido diferentes.
Algunas veces llegu a desear, y que Dios me perdone por ello, no haber encontrado a mi padre...
      Lewis se estremeci y Lacey extendi la mano para acariciarlo con ternura.
      -Debes haberme odiado por ello, pues yo fui quien te sugiri que lo buscaras... -dijo ella.
      -Nunca se me ocurri odiarte, sin importar lo que hubiese sucedido. Aunque s me odi a m mismo por... por no poder dejar de desearte, por... no dejas de
amarte.
      -Si me lo hubieses dicho... si lo hubieras compartido conmigo.
      -Y haberme arriesgado a que algn da me odiases del modo en que mi padre odi a mi madre y me rechaz a m?
      Lacey titube durante algunos segundos antes de hablar.
      -Cul habra sido tu reaccin si en esa poca te hubieses enterado que yo estaba embarazada?
      -No me lo preguntes -respondi Lewis-. No puedo darte una respuesta. Yo estaba lleno de pnico y de odio hacia m mismo. Creo que... que te hubiese pedido
que... que abortaras -vio el rostro de ella y cerr los ojos-. Lo siento, Lacey, pero no puedo mentirte. En aquella poca yo estaba demasiado resentido por lo que
haba descubierto. Aunque creo que habra tratado de justificar mi resolucin convencindome de que era para protegerte a ti..., para proteger nuestro matrimonio...
y de que el riesgo era demasiado grande. Cuando me di cuenta de que Jessica poda ser hija ma, mi emocin ms fuerte fue el pnico... el miedo a ser rechazado por
ella y a ser condenado por ti..., el miedo de mi propia culpa debido a que ella haba sido concebida por no haber tomado precauciones.
      -Ninguno de los dos lo hicimos -seal Lacey.
      -Debes despreciarme por lo que yo senta... y por la forma en que reaccion. De hecho, llegu a pensar en la posibilidad de que Jessica fuera esterilizada.
Pero cuando ella fue a verme... y la vi y asimil que se trataba de mi hija, sent una emocin tan grande que no tengo palabras para describirla. Fue como si en
ese momento me liberase del enorme peso que haba cargado sobre mis espaldas durante aos y del que ni siquiera era consciente. Llegu a acostumbrarme a la soledad
y a ocultar a mis amigos la verdadera razn por la que no me casaba y por la que no tena hijos. De pronto, apareciste t y me result difcil aceptar que haba
alguien con quien poda explayarme y compartir las cosas.
      Lewis hizo una pausa de unos cuantos segundos.
      -Lacey, nunca he dejado de amarte. S que no tengo derecho a pedrtelo, pero... pero... podramos intentar empezar de nuevo y... volvernos a casar?
      -Slo si me prometes que nunca volvers a ocultarme nada sin importar lo doloroso que pueda ser para... para cualquiera de los dos.
      Cuando Lewis la bes, ella se dio cuenta de que estaban desnudos.

      -Si permanecemos ms tiempo aqu fuera -protest Lewis con voz ronca una hora despus-, cogeremos fro y nos pondremos enfermos. Por qu no entramos en la
casa? No es muy caliente que digamos, pero hay una buena cama para dos personas.
      Lacey recogi su ropa y se visti con lnguidos movimientos, soltando la risa al ver la expresin del rostro de Lewis.
      -Piensa en lo que te divertirs cuando me despojes de ella de nuevo -manifest mientras los dos se encaminaban a la casa cogidos de la mano.
      Lo primero que vio Lacey al entrar en el dormitorio de Lewis fue la fotografa del marco de plata. Se dirigi entonces hasta la mesilla de noche y cogi la
foto. Se sorprendi al ver que eran ella y Jessica.
      -Lo siento. No deb haber tomado esa fotografa sin permiso, pero no pude resistir la tentacin -se disculp Lewis al acercarse a ella-. Perdname, Lacey.
      Al sentirse estrechada entre sus brazos, Lacey supo que no le peda perdn por la fotografa.
      -Ya ests perdonado -musit mientras l la besaba-. Lewis, yo te perdono.

      -Por qu lloras? -le pregunt a Lacey el pequeo que haca las veces de paje.
      -Porque es la mam de Jessica y las mams siempre lloran en las bodas -respondi con aire de suficiencia uno de los nios ms grandes.
      Lewis le dirigi a Lacey una divertida mirada.
      -Debo admitir -dijo-, que yo tambin estoy emocionado y quiz llegue a derramar una o dos lgrimas. Nuestra hija mayor se nos casa...
      -S. Tom y ella hacen una pareja estupenda, y l dice que le gusta mucho la idea de tener una familia formada slo de hijas porque as no tendr la competencia
de ningn otro hombre.
      -Pues yo no querra desilusionarte, pero cuando veo lo chicazos que son nuestras dos hijas...
      Lacey ri.
      -Quiz, pero hoy parecen dos nias preciosas -seal ella, mientras diriga la mirada hacia el lugar en que sus hijas mellizas se encontraban acompaadas por
las dems damas de honor.
      -Las apariencias pueden ser engaosas -declar Lewis con un aire pcaro-. Hace diez minutos las sorprend mientras tenan acorralado al paje y queran obligarlo
a trepar a un rbol.
      Lacey volvi a rer y contempl con amor a su marido.
      Fue necesaria una gran labor de persuasin para lograr convencerlo de que acudiera al mdico para revertir su vasectoma, y despus tuvieron que pasar por
todo el trauma y los problemas de la fertilizacin in vitro, por medio de la cual pudieron asegurarse de que los nicos vulos fecundados tuviesen como resultado
fetos del sexo femenino.
      Los dos decidieron tener dos hijas, pues no deseaban tener una hija que pudiese llegar a sentirse solitaria por tener padres mayores. Ninguno de los dos se
haba arrepentido de ello, sin importarles lo traviesas que eran a veces las mellizas.
      Durante los primeros das de su matrimonio, Lewis se haba sentido muy afectado al saber que Jessica haba heredado el gen defectuoso. Pero haca dos aos
su hija haba conocido a Tom y, al llevarlo a casa, tanto Lacey como Lewis notaron de inmediato que los dos jvenes estaban enamorados.
      La siguiente vez que se presentaron de visita en la casa, fue para comunicarles que iban a casarse. Lewis le pregunt entonces a Jessica si ya haba hablado
con Tom del problema al que tendran que enfrentarse y la casi enojada respuesta de su hija hizo a Lacey sentirse muy divertida, pues la joven inform a su padre
que haba hablado de eso con Tom desde el momento en que se dio cuenta que lo amaba, lo cual sucedi con exactitud el da en que se conocieron y que l estaba de
acuerdo en que tendran slo hijas.
      -Por qu otra razn creis que me quiero casar con ella? -haba dicho Tom con una sonrisa la tarde en que todos juntos hablaron de ese tema-. Cuando conoc
a la madre de Jessica y a sus hermanas, me decid. Yo voy a ser conocido como el padre de las hijas ms hermosas que haya habido nunca, y quiero tener por lo menos
media docena de ellas.
      En ese momento, al otro lado del atrio surgi un pequeo alboroto.
      -Oh, no... mira eso! -exclam Lacey divertida al notar que un exasperado padre rescataba a su pequeo de entre las ramas bajas de un roble. No muy lejos de
all, sus hijas intercambiaban traviesas miradas y una sonrisa-. No debes permitirles que se salgan con la suya -le indic Lacey a su esposo-. No sera justo que
castiguen a ese chico mientras ellas salen bien libradas.
      -Tienes razn. Ir a hablar con ellas.
      Lacey lo observ alejarse mientras sonrea para s misma, pues saba muy bien que sus hijas no haran demasiado caso a su padre.
      Al contemplar al pequeo pajecillo ser consolado por su madre, Lacey emiti un pequeo suspiro. Tener un nio... le habra gustado; y, aunque para Lewis y
ella eso no era posible, quiz para sus hijas si llegase a serlo algn da.
      La ciencia mdica haba avanzado mucho en esos aos transcurridos y como ejemplo estaba el caso de Michael Sullivan. El chico, convertido ya en un apuesto
adolescente, se encontraba entre los invitados a la boda de Jessica. l nunca podra llegar a ser muy fuerte, pues el peligro segua latente, pero las investigaciones
logradas por medio de la donacin de mdula sea por portadores masculinos como Lewis, haba permitido que Michael salvara la vida.
      Mientras Lewis hablaba con las mellizas, Lacey camin hacia ellos.
      Lewis se volvi a mirarla con amor. Ella le haba dado mucho y haba sido muy generosa. Mientras Jessica y Tom se besaban, l tom la mano de Lacey y le musit
al odo:
      -Te he dicho recientemente lo mucho que te amo?
Fin
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Penny Jordan - Mal de amor





Escaneado por Jandra-Mariquia y corregido por Sira        N Paginas 2-79

